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viernes, 6 de febrero de 2015

Esa bolsita es tuya



Aunque no puedo asegurarlo, estoy casi seguro que fue a comienzos del año 2013, hace dos años, cuando los merideños comenzamos a colocar la basura en las avenidas y calles, específicamente en lo que solemos llamar “isla” central de las principales arterias viales.
Esa práctica comenzó como una respuesta natural de las comunidades e incluso de muchos comerciantes, para deshacerse de los desechos acumulados durante días, en aquel momento en el cual el servicio de recolección de basura hizo crisis y dejó a Mérida a las puertas de una emergencia ambiental, en los tiempos de Léster Rodríguez como alcalde.
Es decir – y con esto doy por sentado que hubo una razón comprensible – la gente colocaba la basura en esos lugares que, en cierto sentido, representan una especie de zona libre, de nadie, para reclamar la pobre respuesta municipal ante el problema y porque allí se le facilitaba la recolección a los vehículos improvisados que pasaban a recoger lo que pudieran. Esos espacios en medio de las avenidas terminaron siendo las aguas internacionales de los merideños. Y hasta allá fue a dar la basura.
Durante meses esa fue la práctica. Luego el servicio en los últimos tiempos, logró una clara mejoría en comparación con aquel momento de crisis. Sin ser el mejor y sin llegar incluso a la eficiencia, está claro que ahora hay una cierta regularidad en la recolección de esos desechos.
Entonces, se suponía que una vez que el servicio presentara mejoras, nuestras bolsitas de basura regresarían a los lugares en los que acostumbraban a estar: dentro de nuestras casas hasta que pasara el camión, tiempo en el que saldrían a la acera, frente a nuestras residencias o al punto convenido, para que fuesen recogidas y trasladadas al lugar de disposición final.
Pero eso no fue lo que ocurrió. Por comodidad y por inconsciencia, mucha gente sigue llevando la basura hasta el medio de las avenidas. Está demás decir que semejante situación es totalmente contraria al ornato, a la salud pública y constituye una afrenta mayúscula para una ciudad con pretensiones turísticas.
Pero… ¿Por qué las autoridades públicas no han logrado resolver este asunto? ¿Por qué se permite que la basura siga ocupando el lugar de los postes de las luminarias o el de las plantas ornamentales en nuestras principales avenidas? Es decir, ¿por qué las avenidas Los Próceres, Zona Norte de Las Américas, Gonzalo Picón y sobre todo la 16 de Septiembre muestran un aspecto tan desaseado, abandonado, insano, lamentable, por culpa de quienes creen que esa es la mejor versión de un botadero…?
Tal vez sea por el hecho de que a las autoridades o a las instituciones que tienen que ver con el problema no les preocupe el tema o bien porque no saben cómo lograr la colaboración de la gente.

El problema es grave y en él deberían trabajar los distintos organismos en un plan de acción común que tenga como una de sus acciones la presencia de funcionarios que persuadan a los vecinos de seguir con la práctica de sacar la basura a cualquier hora, cualquier día y dejarla a la buena de Dios. ¡Esa bolsita es tuya!, quítala de allí y sácala cuando convenga. 

martes, 21 de octubre de 2014

Por amor al Mercado Principal





No de ahora sino desde hace meses, un verdadero cerro de basura – por supuesto maloliente – recibe a los visitantes del Mercado Principal de Mérida, exactamente ubicado entre este centro de servicios y turismo y las residencias Mayeya.
Adicionalmente al basurero, propios y visitantes deben ver cada día como aumentan los vendedores informales en ese punto del también Centro Comercial  Mayeya (al lado del Banco Exterior) y la presencia de borrachines y cuidadores de carros del ya famoso club “bien cuidao”.
Creo que las autoridades del Mercado Principal, junto a la Junta de Condominio de Residencias y CC Mayeya, además de la Alcaldía, le pueden hacer un gran bien a la ciudad, al turismo y la propia calidad de vida, si intervienen ese foco de conflicto sanitario y social en el que se ha convertido la frontera entre el Mercado Principal y Mayeya.


martes, 22 de julio de 2014

Basura, mercado y deporte





Los alrededores del estadio de beisbol Libertador están convertidos en un basurero.
El pasado sábado estacioné por allí el carro para ir a hacer unas compras de verduras en el Soto Rosa y apenas bajar del vehículo tuve que abrirme paso en medio de la basura, acumulada allí durante semanas.
Hay barro y tierra acumulados en las aceras, al igual que monte.
Sorprende esta situación ya que la misma puede solucionarse con unas pocas horas de trabajo de un par de obreros de la alcaldía o de la propia Gobernación.
Y sorprende más cuando la basura está acumulada al lado de un espacio deportivo que suelen frecuentar niños y jóvenes. Y sorprende más y más porque allí mismo está el Mercado Soto Rosa, donde se expenden alimentos.

Es decir: no hay excusa para no activar con urgencia planes específicos de limpieza en torno al Soto Rosa y al estadio Libertador. ¡Es para ya!

jueves, 31 de enero de 2013

Suecia: tan limpia que debe importar la basura

Parece un chiste. Y para los merideños (y venezolanos en general) suena más bien a chiste cruel. Suecia, ese país que en nuestro imaginario aparece como unas casitas hermosas rodedas de pinos y nieve, es el país más limpio del mundo. Técnicamente NO HAY BASURA. O mejor valdría decir que todo aquel desecho que se produce en casas, oficinas, instituciones y comercios, se recicla a tal punto que apenas está llegando a los vertederos el 4% por ciento de los desechos.

A ver: los suecos han logrado  construir la nación más limpia del planeta. Y todo gracias al reciclaje, esa palabra que acá en Mérida ha sido invicada por gran cantidad de especialistas, expertos y gente consciente, pero que para las autoridades y gente con decisión política, suena hueca y sin sentido. Incluso, seamos sincero, cuando los ciudadanos escuchamos hablar del reciclaje, movemos la cabeza de un lado al otro como diciendo "sí, si, reciclar pero no no sirve aquí". No le vemos el sentido. Pero allí está Suecia, pulcra y siendo el ejemplo fiel que una política de reciclaje seria y colectivizada, sí funciona.

Tanto funciona que ha llevado a este país inmaculado a importar desechos desde Noruega, no porque extrañen el olor a basura, sino porque muchos de sus sistemas energéticos funcionan con desechos. Al no tener basura, sus plantas de producción de energía pues se quedan sin ese combustible que, como sabemos, abunda en las calles y aceras de Mérida.

Lástima que Suecia  quede tan lejos de Mérida  ya que seríamos, en este momento, un proveedor de primera mano de basura. Suecia es un ejemplo de lo que no queremos aceptar: que sí es posible lidiar con la basura y eliminarla . QAue el reciclaje sí funciona. Si no lo cree lea el artículo original en: Ecoosfera.