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domingo, 2 de agosto de 2015

Una mano al Parque Albarregas


La colega Manuela Solé nos hizo llegar una inspiradora nota de prensa en la que se comenta el proceso de recuperación que, de a poco, se viene ejecutando en el “espacio natural más importante de la ciudad de Mérida: el Parque Metropolitano Albarregas”.

Según la nota informativa del Minea, “se ha constituido una comisión entre organismos gubernamentales y colectivos sociales que se proponen recuperar el parque para el disfrute de todos”.

Específicamente participan en este esfuerzo: la Guardia Nacional Bolivariana, Inparques, Cormetur, el Frente Francisco Miranda, el Instituto de la Juventud de Mérida (Injuvem), Misión Árbol, Movimiento Ecologista Venezolano (Meven), Proyecto Génesis y el propio Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas (Minea).

Celebramos este esfuerzo e invitamos a cualquier organización que quiera apoyar esta iniciativa a acudir a la sede del Minea (al lado de Inparques, detrás de la cancha Las Américas), y anotarse porque vendrán nuevas acciones de recuperación.


lunes, 12 de enero de 2015

El año que construimos juntos


Es falso que este año 2015 vaya a ser peor que el 2014. O mejor dicho: no necesariamente esa sentencia es una verdad inamovible.

Ocurre que el 2015 será lo que queramos que sea, en función de nuestros deseos pero, sobre todo, de nuestras acciones.

Nuestros deseos – aún los de aquellas personas entregadas al pesimismo – suelen girar hacia un 2015 donde se comience a observar que la violencia, la criminalidad, baja en sus macabras estadísticas. Deseamos que sea un año donde la salud sea un bien accesible para la mayoría.

Queremos un 2015 con empleos seguros, sostenibles y justamente remunerados, donde la inflación sea controlada y donde no haya aumentos a cada rato de sueldos, sino una economía estable. 

Un 2015 sin colas por doquier, con  servicios públicos óptimos y tolerancia, respeto y armonía entre todos los habitantes, indistintamente su pensar político.


El 2015 será mejor que el 2014 sólo si lo deseamos y lo actuamos colectivamente. No hay varitas mágicas, ni llaves secretas. Sólo trabajo. Por eso: ¡Feliz 2015!

domingo, 5 de octubre de 2014

Mientras tanto, la gente se organiza



El pasado viernes estuvimos de visita en La Mucuy Baja acompañando a la comunidad organizada de ese sector en su camino de construir una comunidad más segura mediante las acciones puntuales en torno a la gestión de riesgos como estrategia.
Puntualmente el viernes los vecinos se hicieron acompañar de representantes de varias instituciones de gobierno, de la Universidad, de grupos de investigación y de otras expresiones de la sociedad civil organizada. La idea fue darle respaldo a la iniciativa La Mucuy Baja define sus riesgos, que buscó poner los puntos sobre las íes en torno a tomar decisiones sobre a qué escenarios de riesgos darle  mayor relevancia en las actividades puntuales que habrán de desarrollarse en los meses venideros.

Vecinos por el Ambiente, como organización base en las acciones en La Mucuy Baja, tuvo el respaldo del Cesap, Uniandes y las Redes Locales de Gestión del Riesgos y el solidario apoyo de los expertos Raúl Estévez y Gustavo Páez… Mientras algunos ven que no hay nada que hacer en medio de la diatriba política, mucha gente se organiza y toma decisiones.

domingo, 3 de noviembre de 2013

El extraño síndrome del edificio recién pintado




Vivo en una zona muy urbanizada en la que hay más edificios que árboles. Es el Conjunto Residencial Cardenal Quintero, un pequeño espacio donde en once edificios se apiñan más de 400 apartamentos, en cada uno un hogar, en cada hogar una familia. Una familia, debo aclarar, en el sentido amplio: tres estudiantes compartiendo el alquiler, son una familia. La señora que cuida a su madre anciana, es una familia. Incluso es una familia la pareja del mismo sexo que decidió que más allá de los chismes de ascensor era preferible compartir amores de estos tiempos.
Claro, hay las familias  “típicas”  con el papá, la mamá, los  hijos, la mascota y las deudas.
Lo que quiero decir es que donde vivo es un sitio común, una comunidad normal en toda ciudad  venezolana. Pese a algunos rasgos negativos descritos  más arriba, me gusta mi sector,  me siento bien con la mayoría de los vecinos y   porque,   además, aún mi ventana no ha sido tapada por otro edificio, por lo que de vez en cuando puedo mirar la montaña y hacer  el ejercicio mental de imitar el vuelo liberador de los pájaros.
Por lo tanto, en mis elucubraciones ciudadanas estimo que lo que pasa en Cardenal Quintero puede ocurrir muy parecido en otros espacios urbanos de    Venezuela y ¿por qué no?, de Latinoamérica.  Eso para no ir más allá de estas amplias fronteras culturales que representa nuestro continente.
Pero volvamos a Cardenal Quintero. Hace no más de tres años los vecinos  de una de las torres decidieron pintar su edificio. La decisión desató, como era de  esperarse, opiniones encontradas.  Alguien criticó la   decisión “unilateral”  de esos vecinos por pintar su edificio cuando en reuniones previas, entre todas las  juntas de condominio, se había decidido que habían  problemas de inversión más urgentes como, por   ejemplo, reparar la loza superior del  estacionamiento la cual muestra claros signos de deterioro y que   incluso pudiera venirse abajo el día menos pensado.
En resumidas cuentas, los vecinos de la torre en   cuestión decidieron pintar haciendo una  cuantiosa inversión para que el trabajo quedara lo mejor posible. Pintaron su edificio de una bonita  combinación de blanco y amarillo.
Sin que nadie lo advirtiera se desató el síndrome del   edificio recién pintado. La torre lucía como una flor   en medio del pantano. La presión visual que se generó  empezó a producir cambios de actitud en vecinos  de  otras torres. 
La torre vecina a la recién pintada, inició sus trabajos  de pintura eso sí, con colores propios. Y así la otra   torre, y la otra, y la otra.
En  cuestión  de meses la  totalidad de los  edificios  estaban pintados y aún hoy  el  efecto trascendió las fronteras  del Conjunto Residencial para  replicarse   en comunidades aledañas.
Lo acontecido aún hoy me parece un interesante comportamiento social en cuya genética pudiera  encontrarse  la clave de un tipo de participación y  acción a partir de nuestras virtudes  y nuestros  defectos. Pienso que en las iniciativas para pintar los  edificios hubo algo de cierta “envidia”  y el típico  planteamiento de “nosotros no somos menos que   nadie” como gráficamente me lo espetó por todo el   cañón una vecina  para lo   cual  su  edificio  no  podía verse peor que el de la vecina de la torre 5.  Cuestión de una extraña alcurnia, pues.   
Es bueno advertir que la inversión para la pintura - necesaria por lo demás  -  era bastante superior a otras urgencias de nuestra  comunidad.  Pero una sola pieza produjo un efecto dominó que dejó a un lado lo caro,  lo costoso de la inversión y las incomodidades.

¿Cómo participamos?, ¿Qué nos anima a hacerlo?, ¿Cómo lograr la unión de todos por un proyecto?... Me   quedan esas preguntas y, les confieso, no sé si las respuestas están en el síndrome del edificio recién pintado.

domingo, 31 de marzo de 2013

El ejemplo que Milla nos dio





Este post está dedicado, con mucho respeto, a dos ciudadanos que públicamente han demostrado que cuando hablamos de la acción popular estamos en presencia de una fuerza efectiva en pro de la ciudad, siempre y cuando las organizaciones ciudadanas entiendan el rol protagónico en construir mejor calidad de vida, sin caer en discursos populistas o en los que suele alcahuetearse alguna acción contra los espacios públicos.
Esos ciudadanos son Yofri Fernández y Cirilo Bohórquez, ambos líderes comunales, el primero miembro de la Sala de Batalla Social Simón Bolívar, de la parroquia Milla, y el segundo vocero del Consejo Comunal Milla Central, también de esa muy céntrica y turística parroquia merideña.
Pues bien, estos amigos con su acción y su trabajo – de seguro acompañados por otros miembros de las organizaciones de la que forman parte – se propusieron rescatar a la Plaza de Milla, dedicada a la figura de Antonio José de Sucre, de la presencia cada vez más notoria de vendedores ambulantes y gente que aprovecha la gran presencia de ciudadanos y visitantes en ese espacio público para expender desde frutas, hasta juguetes, golosinas, helados, refrescos, comida rápida, entre otros productos.
Ante esto, por supuesto hubo quienes saltaron a decir que se trataba de afectar el digno trabajo de mucha gente humilde. Pero estos líderes comunitarios no se amilanaron y, por el contrario, demostraron con firmeza pero con amplitud, que primero deben prevalecer el interés colectivo sobre el individual (base, por cierto, del principio socialista que anima a estas organizaciones sociales). En ese sentido está claro que el interés de niños, niñas y adolescentes, está por encima de aquel que profesa una persona que reclama la ocupación de un espacio que no le pertenece.
La historia de esta acción ciudadana terminó con acuerdos con los vendedores informales para que despejaran el sector y se colocarán en otros espacios circundantes, pero que abrieran espacio a los usuarios de la plaza de Milla, quienes como ciudadanos tienen todo el derecho de llegar y estacionar su vehículo, salir y caminar sin toparse con fritangas u otros puestos.
Al final prevaleció el trabajo comunitario que, sin embargo, no debe bajar la guardia. Los vecinos pidieron a la Alcaldía de Libertador y Cormetur apoyarlos en esta acción de rescate del espacio público urbano.
Destacamos esta acción que, aunque sencilla y puntual, es una interesante evidencia de que no todo está perdido en la ciudad y que con acciones serias y efectivas del Poder Popular, se pueden emprender acciones de rescate, como la que ya lograran también en su momento los vecinos de Las Heroínas quienes con sus gestiones construyeron el bulevar que hoy disfrutamos propios y extraños.

domingo, 1 de julio de 2012

Nuestra gran cuota



Este año no ha sido el más afortunado para la ciudad de Mérida, al menos en términos de aseo y sanidad. Calles no sólo atestadas de basura, sino también enmontadas, con paredes inmundas, rayadas y sin espacios para una propaganda más. Mugre en las aceras y paradas del transporte público derruidas y asquerosas.
Próximamente volveremos sobre este tema pero no para criticar a los gobernantes (que de eso ya tenemos muchos) sino para ver cual ha sido nuestra gran cuota, nuestro gran aporte, en este deplorable cuadro de desatención urbana.


domingo, 7 de septiembre de 2008

Si tienes una idea...Regálase a la ciudad



Aunque muy poco publicitado ( al menos esa es mi percepción) el concurso 100 Ideas para Mérida, es una inicitiva excelente y de lo mejor que se le entregará a la ciudad de Mérida en estos 450 años de vida. La Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Fundacite-Mérida) funge de ente organizador al lado de la Alcaldía del Municipio Libertador, es decir, el gobierno de la ciudad. La idea, de estas ideas, es muy sencilla. Se le pide a los habitantes de la ciudad que envien una o hasta tres ideas, con una extensión explicativa de una cuartilla, o 25 líneas de texto. En esa breve exposición el interesado en la ciudad podrá plantear una idea que estime le será útil a la ciudad y sus habitantes. Pueden ser ideas muy sencillas y que solventen un problema puntual, hasta ideas más ambiciosas y que busquen responder a situaciones urbanas de mayor trascendencia. Las ideas, son todas bienvenidas. Haciendo click en el enlace respectivo podrá acceder al resto de la información. Eso sí, apúrese porque la recepción termina el DOMINGO 14 de septiembre. (Con todo y prórroga)

sábado, 24 de mayo de 2008

Sostenibilidad: ¿Qué hacemos?

Este vídeo promociona uno de los conceptos más controvertidos de las últimas décadas: la sostenibilidad. Dos jóvenes conversan sobre el tema y dejan abierta esa gran pregunta, inquietante, que todos nos hacemos....¿Qué hacemos?. El material es parte de las líneas de comunicación que se han abierto previas a la Expo Zaragoza 2008, donde el tema fundamental será el agua.


sábado, 19 de abril de 2008

La hora de la participación



Cuando los vecinos debaten








La participación ciudadana sigue siendo un anhelo en las sociedades modernas. Se ensayan mecanismos que puedan garantizar que los ciudadanos puedan decidir sobre los asuntos que los afectan. Esta nota nos presenta una experiencia en Argentina.