domingo, 16 de junio de 2013
Los ranchos que tenemos
domingo, 9 de junio de 2013
He visto los ranchos
domingo, 9 de septiembre de 2012
Apartamentos por allá, necesidades por acá
Todos sabemos que acá en Venezuela se hacen esfuerzos (para algunos no muy afortunados) de construir algo así como un cuarto de millón de viviendas por año (más específicamente entre 250 mil y 300 mil casas o apartamentos). Esto es así porque sólo en nuestro país hacen falta alrededor de tres millones de viviendas para que todo el mundo viva en su propio techo, una aspiración primaria de cualquier familia.
Mientras buscamos corregir semejante desface entre lo que tenemos y lo que necesitamos, nos llegan noticias de otras partes del mundo en donde se han construidos casas y apartamentos pero nadie los habita. Son pueblos y ciudades fantasmas. Esto ocurre con mucha frecuencia en España, Irlanda o China. En este último país existe una ciudad llamada Chenggong donde hay más de 100.000 departamentos nuevos sin ocupar, según escribió en un blog Holly Krambeck, del Banco Mundial, citado por la BBC.
En el caso de China los caballos van delante de las carretas. Se construye antes de que la necesidad se asome. Usted sabe: cosas de la bonanza económica que, no obstante, ahora amenaza a la poderosa economía china por los efectos de los que algunos caracterizan como una nueva burbuja inmobiliaria.
Lo anterior, no hace más que demostrar que este mundo es cualquier cosa menos justo. Mientras por un lado sobran los apartamentos, en muchos lugares de Africa, Latinoamérica o la misma Asia, familias enteras sólo tienen como techo un cielo sin estrellas.
Lea en este enlace el reportaje de la BBC donde se nos muestra el caso de chino de las ciudades fantasmas.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Nada por sentado

Adelfo Solarte
Salud y saludos a todos
Casas muertas
No me refiero a la extraordinaria novela surgida de la pluma de Miguel Otero Silva y en la que quedó retratada la muerte de un próspero pueblo venezolano. Presto el nombre de “casas muertas” para indicar lo que – es mi percepción – ocurre en mente de muchos venezolanos en torno a la posibilidad de llegar a concretar el sueño de tener vivienda propia, un techo que los cobije, la casa de sus sueños.
Porque, vamos a estar claros, poseer vivienda en una aspiración tan genéticamente humana, como lo puede ser el nido para un pájaro. Este ancestral deseo de pisar “tierra propia”, está atado a la idea de seguridad, protección, de refugio.
Por lo anterior, no es extraño suponer que sea la vivienda uno de los temas al cual todo gobernante que se precie de tal, dedique sus mayores atenciones, sobre todo en países como el nuestro, en el que una buena parte de la población presiente que se irá de este mundo sin haber alcanzado esa satisfacción primaria y justamente (de justicia) humana como lo es el hogar propio.
La imagen de la casa muerta como opción, como posibilidad, irrumpe en el imaginario del pueblo cuando el discurso oficial choca con la realidad que circunda el día a día de la gente.
Por ejemplo, pese a que el gobierno ha hecho esfuerzo por activar planes, misiones, estrategias, dirigidas a armar megas proyectos para la construcción de viviendas, el asunto no ha pasado, hasta ahora, de un deseo inacabado, que empieza a revelar a muchos ciudadanos que la posibilidad de que esa intención gubernamental prospere parece estar detenida por la corrupción, la ineficiencia u otras trabas de difícil superación.
Esa constatación de que hay “fuerzas” que se imponen a la estrategia nacional de construcción de viviendas, ha sido aludida por el propio Presidente Hugo Chávez Frías en no pocas ocasiones. Considera el Presidente que esa deuda no ha sido saldada con el pueblo, habiéndose tenido el tiempo suficiente como para, al menos, haber puesto en marcha una acción coherente de construcción.
Porque para solucionar el problema de la falta de vivienda lo único que puede hacerse en construir viviendas, aspiración políticamente no alcanzada no sólo por este gobierno, sino por sus predecesores.
Pero…¿Existe la posibilidad de dotar de vivienda a la gente – sobre todo la más humilde – sin pasar por la acción de construir nuevas casas, nuevos apartamentos…? Da la impresión, en este sentido, que existen sectores en el gobierno que estiman que hay en el país un número de viviendas ya construidas que, sumadas, pueden apuntalar la idea de darle techo al que no lo tiene.
Suponiendo que este deseo de buscar y ubicar viviendas ya construidas sea movido por la más profunda preocupación humana de hacer del poder un instrumento de justicia social, la estrategia comienza a mostrar signos de inalcanzable empresa, ante la reacción natural de los propietarios de esos inmuebles, que ven ahora al gobierno como una especie de Robin Hood de inaceptable presencia en una sociedad regida por leyes y por la existencia (se supone) del derecho a la propiedad privada.
Claro que deben haber miles de apartamentos sólo dedicados por sus dueños a la opción vacacional; otros que han sido convertidos en posadas, hoteles y otras alternativas de la industria turística; miles son alquilados por dueños que poseen varios inmuebles con ese destino, ciertamente mercantil pero no por ello ilegal. Qué existe injusticia en todo esto… ¡Pues claro! Pero la fórmula para saldar la deuda o al menos hacer que el sueño habitacional aterrice parece basarse más en la eficiente acción de construcción de nuevos inmuebles, que en la dura tarea de arrancar esos techos ya construidos y ponerlos encima – en el mejor de los casos – de quien los necesita.
DE LAS PORTADAS
Cultura navideña
Los venezolanos somos amantes del adorno, de las luces. Lo somos porque eso nos refiere a alegría. Por ejemplo, en cada pueblo de la geografía merideña, llegado el momento de las fiestas en homenaje al santo o la virgen del lugar, las calles y casas se acicalan para presentar la mejor imagen ante propios y visitantes. Así somos.
Ahora que viene diciembre, los habitantes de la ciudad de Mérida aspiran un gesto creativo de la alcaldía y de la gobernación, para hacer de Mérida un lugar agradable y vestido de fiesta para el fin de año. Aunque, pensándolo bien, con que arreglen las luces de las calles y avenidas, mucho harían por lograr esa deseada imagen de festividad.
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lunes, 5 de mayo de 2008
Ciudades socialistas ¿Urbanisticamente viables?

Una vez más el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en su más reciente programa radial (transmitido el domingo 4 de mayo) habló del proyecto de construcción de lo que él denomina "ciudades socialistas" a partir de la llamada Misión Villanueva, apellido de uno de los más reconocidos arquitectos venezolanos.
A la par, una vez se han encendido las críticas ante lo que algunos urbanistas estiman un reiterado intento frustrado de darle forma a aquellos principios de las ciudades utópicas que en algún momento del siglo pasado despertaron tanto interés en el mundo.
Básicamente se afirma que estas ciudades no tienen asidero en la dinámica social ya que son producto más de las política que de una realidad que la sostenga.
Parte de la nota informativa sobre la Misión Villanueva dice lo siguiente
"Como parte de la Misión Villanueva, se entregarán casas a 213 familias, de las 6 mil viviendas previstas en el proyecto de Ciudad Lossada, que se desarrolla en Maracaibo.
En el programa Aló, Presidente Nº 310, transmitido desde el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, el Mandatario Nacional señaló que estas 213 viviendas pertenecen a la primera etapa de la primera fase la ciudad que contempla zonas productivas, hospital, escuelas y áreas verdes.
En la parroquia Ildefonso Vásquez, en el sector Gramoven, de Maracaibo, se encuentra esta ciudad socialista que ofrecerá a la comunidad, que antes habitaba en ranchos de lata y palos, viviendas dignas de unos 72 metros cuadrados".
Si deseas revisar el resto de la información puedes ir a la página de Unión Radio.
Te invito a dar tu opinión sobre este modelo de desarrollo, sobre su pertinencia y viabilidad.


