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domingo, 7 de diciembre de 2014

Tiempos de paz





Uno de los mayores deseos del ser humano es la paz. La expresión “la paz contigo” es, de hecho, una de las más sentidas que puede pronunciarse en favor del otro.

No obstante la paz es esquiva. Eventualmente se asoma como un niño asustado y de seguida desaparece. Y no lo digo sólo por las circunstancias que vivimos (o sufrimos en Venezuela) sino por lo que acontece en casi todo el planeta. Guerras, muertes, terrorismo, destrucción, contaminación, drogas, armas, golpes, violencia, maltrato, abusos.

Y, sin embargo, nos llega diciembre que intenta ser un bálsamo para sanar heridas.


Es probable que estos tiempos de construcción de paz no cambien en nada nuestras vidas y circunstancias. Pero su presencia puede obrar algo que no es nada despreciable: el anhelo de la paz. No la tenemos pero diciembre permite soñarla, quererla. Y, en consecuencia, tal vez nos animemos a buscarla.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Diciembre nos llena





Estas últimas semanas, en las que el consumo intenta ser la medida de la felicidad, nos han dibujado un país distorsionado. No cuestiono a nadie que, en un intento por rendir el dinero, haya hecho una cola de dos días para comprar una cocina, una lavadora  o un televisor. Nadie tiene que apuntar con el dedo a los demás ¿A cuenta de qué?
Pero es claro que ese país no es real porque no es sostenible. En algún momento el bolsillo dirá “no aguanto más” o en otros, los menos, la sala de la casa parecerá más bien una vidriera de algún local de  la avenida 3. El éxtasis consumista tendrá un final o al menos una larga  pausa.  

Como diciembre nos llena de otros sentimientos, aspiro a que estos días abramos menos la cartera  y más los corazones, los  brazos para abrazar, la paz para perdonar. Diciembre nos llena. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

Un decorado navideño le hace marco a la cultura ciudadana



Como parte del Proyecto Interinstitucional Cooperativo Vida Pública y Cultura Ciudadana  el Grupo de Investigaciones sobre El Espacio Público (Gisep),  de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Andes, y la Empresa Venezolana de Teleféricos (VENTEL) invitan a los merideños a participar en las actividades organizadas para celebrar la llegada de las festividades navideñas. 
En tal sentido este sábado 23 de noviembre, a partir de las 9:00am, las citadas instituciones estarán sumando  su   alegría pre  decembrina junto a miembros de las comunidades adyacentes al Parque Ruíz Fonseca, ubicado en la Avenida Urdaneta, cerca del Colegio Fátima.  Todos estarán elaborando en forma participativa la ornamentación del mobiliario del Parque utilizando para ello materiales de desechos. 
Más adelante, el día sábado 30 del mes en curso, se realizará una   nueva  reunión,  abierta a todo aquel  que  desee  participar, a efectuarse en el mismo Parque Ruíz Fonseca para regalarle a la ciudad un espacio para el encuentro y la convivencia, colocando los adornos y disfrutando de un programa artístico musical con diversas agrupaciones provenientes del Sector Santa Rosa, el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles del Estado Mérida, la Universidad Politécnica Santiago Mariño, AMEPANE y la Dirección de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes, entre otros.   
Se trata del   inicio   de una   serie de acciones centradas en el rescate de  los espacios  públicos  como herramienyta  pata vida  pública  y  el  engradecimiento de  nuestra cultura ciudadana.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Ciudad y Navidad



Por ser diciembre el mes de la Navidad y el preámbulo   del Año Nuevo y por ser Mérida uno de los destinos preferidos por los venezolanos para pasar unas vacaciones familiares, creo que la oportunidad se   pinta para terminar de hacer lo que faltó durante la Fitven.
Me refiero a que, por ejemplo, sería buen momento para poner en funcionamiento la Plaza de Las Heroínas, una obra que, por cierto, había sido prometida por las autoridades para ser inaugurada el pasado 24 de octubre, en el inicio de la Fitven.

Y así como Las Heroínas, recuperar  y mejorar otros  espacios,  terminar de atacar las rayas de la agresión  electoral y darle luz a una ciudad que de noche no puede mostrar lo bella que es.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Navidad a la fuerza





La Navidad habita en el mes de diciembre. Usar agosto o septiembre  Para hablarnos de Navidad es como dar el "feliz año nuevo" en junio. Es raro, no pega. Hablo de un asunto de tradiciones, de sensaciones, de la fijación infantil que nos produce diciembre y su Navidad.
Lo que vemos ahora, es decir que desde agosto se nos empieza a vender la Navidad no es más que un ardid comercial para hacernos gastar dinero, para anticiparse a nuestras carteras. Eso no tiene, en lo absoluto, nada de navideño, de espiritual, de lo que dicen los jingles de las publicidades “de tiempos de amor y paz”. Para nada: es un acto de venta adelantado que, en lo personal, me cuesta tragar.
El comentario viene a cuento porque ya muchas vidrieras de las tiendas de Mi Ciudad se adornan con arbolitos, San Nicolás, bambalinas y guirnaldas rojas, verdes y doradas. Es como meternos el almuerzo a las siete de la mañana. La navidad para diciembre. ¡Por favor, no le maten el encanto!

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Le interesa a la gente decorar la ciudad en Navidad?


Ante la pregunta de este post (ya la lanzamos en nuestra sección de encuesta y vía Twitter en @adelfosb) soy de los que creo que una acción de gobierno que busque decorar una avenida, una plaza o cualquier otro espacio público, suele ser agradecida por la gente. Aunque siempre existan los que critiquen el tipo de adorno y sus acabados, o la conveniencia misma de invertir recursos en colocar una decoración temporal, pienso que en el fondo el gesto suele ser bien recibido por la ciudadanía. Una plaza decorada para la ocasión, atrae a la gente y produce lo que es la vida de una ciudad: el intercambio entre las personas.... ¡Actos de comunicación! Unas cuantas luces bien colocadas, obran milagros en las noches urbanas. Por algo hay ciudades en el mundo que hacen de su decoración navideña todo un atractivo turístico... Me encantaría su opinión. ¿Usted que piensa?

domingo, 13 de noviembre de 2011

Nada por sentado



Adelfo Solarte

Salud y saludos a todos

Casas muertas

No me refiero a la extraordinaria novela surgida de la pluma de Miguel Otero Silva y en la que quedó retratada la muerte de un próspero pueblo venezolano. Presto el nombre de “casas muertas” para indicar lo que – es mi percepción – ocurre en mente de muchos venezolanos en torno a la posibilidad de llegar a concretar el sueño de tener vivienda propia, un techo que los cobije, la casa de sus sueños.

Porque, vamos a estar claros, poseer vivienda en una aspiración tan genéticamente humana, como lo puede ser el nido para un pájaro. Este ancestral deseo de pisar “tierra propia”, está atado a la idea de seguridad, protección, de refugio.

Por lo anterior, no es extraño suponer que sea la vivienda uno de los temas al cual todo gobernante que se precie de tal, dedique sus mayores atenciones, sobre todo en países como el nuestro, en el que una buena parte de la población presiente que se irá de este mundo sin haber alcanzado esa satisfacción primaria y justamente (de justicia) humana como lo es el hogar propio.

La imagen de la casa muerta como opción, como posibilidad, irrumpe en el imaginario del pueblo cuando el discurso oficial choca con la realidad que circunda el día a día de la gente.

Por ejemplo, pese a que el gobierno ha hecho esfuerzo por activar planes, misiones, estrategias, dirigidas a armar megas proyectos para la construcción de viviendas, el asunto no ha pasado, hasta ahora, de un deseo inacabado, que empieza a revelar a muchos ciudadanos que la posibilidad de que esa intención gubernamental prospere parece estar detenida por la corrupción, la ineficiencia u otras trabas de difícil superación.

Esa constatación de que hay “fuerzas” que se imponen a la estrategia nacional de construcción de viviendas, ha sido aludida por el propio Presidente Hugo Chávez Frías en no pocas ocasiones. Considera el Presidente que esa deuda no ha sido saldada con el pueblo, habiéndose tenido el tiempo suficiente como para, al menos, haber puesto en marcha una acción coherente de construcción.

Porque para solucionar el problema de la falta de vivienda lo único que puede hacerse en construir viviendas, aspiración políticamente no alcanzada no sólo por este gobierno, sino por sus predecesores.

Pero…¿Existe la posibilidad de dotar de vivienda a la gente – sobre todo la más humilde – sin pasar por la acción de construir nuevas casas, nuevos apartamentos…? Da la impresión, en este sentido, que existen sectores en el gobierno que estiman que hay en el país un número de viviendas ya construidas que, sumadas, pueden apuntalar la idea de darle techo al que no lo tiene.

Suponiendo que este deseo de buscar y ubicar viviendas ya construidas sea movido por la más profunda preocupación humana de hacer del poder un instrumento de justicia social, la estrategia comienza a mostrar signos de inalcanzable empresa, ante la reacción natural de los propietarios de esos inmuebles, que ven ahora al gobierno como una especie de Robin Hood de inaceptable presencia en una sociedad regida por leyes y por la existencia (se supone) del derecho a la propiedad privada.

Claro que deben haber miles de apartamentos sólo dedicados por sus dueños a la opción vacacional; otros que han sido convertidos en posadas, hoteles y otras alternativas de la industria turística; miles son alquilados por dueños que poseen varios inmuebles con ese destino, ciertamente mercantil pero no por ello ilegal. Qué existe injusticia en todo esto… ¡Pues claro! Pero la fórmula para saldar la deuda o al menos hacer que el sueño habitacional aterrice parece basarse más en la eficiente acción de construcción de nuevos inmuebles, que en la dura tarea de arrancar esos techos ya construidos y ponerlos encima – en el mejor de los casos – de quien los necesita.


DE LAS PORTADAS

Cultura navideña

Los venezolanos somos amantes del adorno, de las luces. Lo somos porque eso nos refiere a alegría. Por ejemplo, en cada pueblo de la geografía merideña, llegado el momento de las fiestas en homenaje al santo o la virgen del lugar, las calles y casas se acicalan para presentar la mejor imagen ante propios y visitantes. Así somos.

Ahora que viene diciembre, los habitantes de la ciudad de Mérida aspiran un gesto creativo de la alcaldía y de la gobernación, para hacer de Mérida un lugar agradable y vestido de fiesta para el fin de año. Aunque, pensándolo bien, con que arreglen las luces de las calles y avenidas, mucho harían por lograr esa deseada imagen de festividad.


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