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domingo, 25 de agosto de 2013

Humo en los túneles




Hace pocos días fui a la ciudad de El Vigía y en el trayecto puede notar una situación que ahora me causa seria preocupación. Se trata de los altos niveles de humo suspendido que en ciertos momentos llenan algunos tramos de los túneles de la autopista Rafael Caldera.
Desconozco si existe algún estudio local para saber cuáles son los parámetros aceptados de presencia de contaminantes en nuestros túneles de carretera. Pero tanto humo a veces llega a dar la impresión de que baja la visibilidad, lo cual es un indicio de que pudiera existir un exceso de contaminantes.
Lo que si existe es un estudio del Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, de Chile,  investigación que fue aplicada a algunos túneles urbanos e interurbano de aquel país, y que detectó, textualmente “niveles críticos de polución al interior de los túneles de las autopistas urbanas, lo que puede generar serios problemas de salud a los usuarios”.
Esa investigación en los túneles chilenos se efectuó en hora punta, entre 08:30 y 09:30 de la mañana, en los túneles San Cristóbal y los de la Costanera Norte – de la ciudad de Santiago - , en los que coinciden condiciones de mala ventilación, congestión y circulación de vehículos pesados.
Si nos podemos a analizar el caso de los túneles entre Mérida y El Vigía en ciertos momentos se conjugan la mala ventilación y la circulación puntual de gandolas cuyos niveles de emisión de humo son elevados (y posiblemente las emisiones de monóxido de carbono)
El monóxido de carbono también denominado óxido de carbono (II), gas carbonoso y anhídrido carbonoso (los dos últimos cada vez más en desuso) cuya fórmula química es CO, es un gas inodoro, incoloro, inflamable y altamente tóxico.

En fin, vale la pena que las autoridades tomen en cuenta este escenario para medir qué ocurre con la calidad del aire en los túneles de las carreteras merideñas.

domingo, 18 de marzo de 2012

Agua que no has de beber…

Lo malo de un año electoral, donde el agujero negro de las elecciones presidenciales de octubre parece chuparse todo lo que gravite en su entorno, es que es casi imposible dar una opinión libre de dedos acusadores que surgen a tu alrededor, desde los distintos bandos en pugna política.

La cosa llega a tal punto que un asunto tan trivial como decidir si es más sabroso el mantecado o el chocolate puede ser observado por el rabillo del ojo entre comentarios y voces bajas que terminan sentenciando la elección o bien por “apátrida y vendida al imperio” o bien por “comunista y antidemocrática”.

De allí que no es de extrañar que un tema más visible y de importancia capital para el ambiente, la salud y el desarrollo, como es el referido a la contaminación por derrames petroleros - o de otras sustancias – no haya podido zafarse por estos días de la controversia entre oficialistas y opositores que llevan el tema a un punto tal de banalización, que desaprovecha la discusión y el debate para llegar a posibles conclusiones con las que, de seguro, pudiéramos tomar algunas decisiones de provecho.

El tema sobre los efectos de las operaciones petroleras sobre el entorno natural se destapó el 4 de febrero con la ruptura de una tubería que durante 20 horas esparció crudo sobre el río Guarapiche, en el estado de Monagas, accidente que según los medios dejó sin agua corriente a cerca de un millón de personas, sobre todo a los de la capital de ese estado oriental, la ciudad de Maturín.

Poco después el río Guanipa, en el vecino estado Anzoátegui, fue escenario de otro derrame que el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, advirtió que pudo ser "provocado".

Situaciones de derrame en el río Catatumbo, en el estado Zulia y en otros puntos del sur del lago de Maracaibo, llevaron a Pdvsa a activar nuevos planes de acción y contingencia.

Lo que hubiese sido una ocasión para centrarnos en el tema ambiental y establecer responsabilidades pero también orientaciones ciudadanas sobre el cuidado, protección y uso prudente del recurso agua, devino en un triste espectáculo de acusaciones de todo calibre que han tenido en la expulsión de las filas del Psuv del gobernador del estado Monagas, José Gregorio Briceño, su punto más candente, tanto que el propio Presidente Hugo Chávez, con todo y su enfermedad, no ha dudado en poner sobre el tapete la “traición” del referido gobernador quien, vaya usted a saber, es señalado de usar el tema del agua para afectar la solidez de las filas del Psuv e intentar torpedear la gestión de gobierno.

Por supuesto que salta a la vista el oportunismo de algunas figuras emblemáticas de la oposición quienes, en una inocultable acción mediática al unísono, han denunciado problemas en el manejo de Pdvsa y la presunta incapacidad gubernamental para resolver los derrames en estados donde la oposición gobierna.

Tras el severo contratiempo sufrido en la central nuclear de Fukushima (luego del tsunami provocado por el terremoto de marzo de 2011, al norte de Japón) una encuesta publicada en ese país ayer domingo reveló que “cuatro de cinco japoneses desea que el país inicie el proceso de abandono de la energía nuclear para dejarla completamente”. Los japoneses han debatido el tema abiertamente – incluso desde la perspectiva política – y parecen tener algunas posiciones a partir de una información técnica sobre lo acontecido.

En nuestro caso… ¿Dónde está la información técnica?...Esa que habla de litros de petróleo derramado, de área afectada, de procedimientos a utilizar para la limpieza, del número de especies animales en peligro, de la real calidad del agua… Lo que vemos y escuchamos son frases que para el ciudadano no tienen mayor relevancia: “sabotaje”, “campaña mediática”, “traidores”, por un lado e “incapaces”, “falsos”, “mentirosos”, por el otro. No sé hasta qué punto estará contaminada realmente el agua que bebemos. De lo que si no tengo duda es de la contaminación politiquera de los temas fundamentales para los venezolanos. Esa sí es agua que no has de beber.

lunes, 6 de junio de 2011

La peor ciudad del mundo para vivir


Hablamos de Norilsk, situada en pleno corazón de Siberia, en el norte de Rusia. Se trata de una de las diez ciudades más contaminadas del mundo, donde las condiciones de habitabilidad resultan realmente difíciles. Metete aqui si te quieres contamir