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domingo, 8 de julio de 2012

Desmesura electoral



Además de exagerada, abrumadora, impertinente, antiestética, destructiva y arbitraria, la forma como se expresan las campañas electorales en Mérida es innecesaria.
Lo es porque a estas alturas del siglo XXI existen soportes tecnológicos para hacer que la oferta electoral que quiera expresar un candidato (a) determinado,  llegue a todos sin causar daño al patrimonio de la ciudad.
Partamos de una primera aclaratoria: todo candidato o candidata que aspire a un cargo público necesita informar a sus posibles electores sobre sus propuestas e ideas de gobierno. Eso ocurre aquí y en cualquier lugar del planeta, culturalmente distinto al nuestro.
Pero para evitar que la intención informativa y propagandística  de los aspirantes a cargos no termine en abusos contra los espacios públicos, en algunos países se imponen normas sencillas. Por ejemplo, resaltan dos aspectos de la propaganda callejera:
.- Qué sea proporcionada
.- Qué sea de fácil remoción (se prohíben carteles que usan algún tipo de pegamento y el uso de aerosoles).
Curitiba, la famosa ciudad ecológica de Brasil, es un ejemplo. En otras ciudades como muestra la imagen, se permite la propaganda pero esta va en carteles que no se adhieren a paredes o postes ni a ninguna estructura. Retirarlos es fácil.
En nuestro caso, los partidos y sus candidatos optan por formas primitivas de anunciarse.
Sorprende que en la era del Twitter, del Facebook, de Youtube, de los correos electrónicos, blogs, mensajes de textos, televisión, radio, cine, prensa escrita, revistas, vallas de gran formato, pantallas televisivas en esquinas, entre un sin fin de alternativas, los partidos terminen con una lata de aerosol dañando de forma severa paredes de escuelas, edificios históricos, hospitales, o la pared de nuestra propia casa. Cuando no es la pintura, optan por carteles pegados de tal manera que quitarlos requiere horas y esfuerzo, pintura y arreglos que alguien tiene que pagar…  Sí: usted paga por vía privada o bien porque los fondos públicos se usan para limpiar “la gracia” del abuso electorero.
La verdad es que en el caso de Mérida esta práctica promocional (de brochas, aerosoles y carteles impertinentes)  está tan arraigada entre nosotros que cuando se va a elegir a la Novia del Sol, o sea la reina de las Ferias del Sol, las señoritas inundan la ciudad con igual furia destructiva que los ya conocidos políticos. La única diferencia es que siempre será mejor ver a una linda mujer sonriente que a un candidato haciendo su mejor esfuerzo por agradarnos.
¿Es posible, entonces, lograr que las campañas se desarrollen sin que tal episodio nos salga caro a los merideños?.. Por supuesto que sí. Hace falta no sólo ampararse en la norma del CNE sino aplicar en el caso municipal, vigilancia y sanción a quien pretenda destruir la ciudad, para poder decirnos que con su gobierno “la ciudad estará mejor”. Es un verdadero contrasentido.
Por eso, apoyamos en las redes sociales los esfuerzos de personas y organizaciones que hacen esfuerzos por criticar razonadamente esta desmesura propagandística. Esa manera de vender la imagen y las propuestas está pasada de moda.
El siguiente video nos muestra que este problema de las campañas electorales abusivas no es sólo un mal merideño o venezolano. La llamada Ciudad Imperial, Cusco, en Perú - antigua capital del imperio Inca - pese a su valor histórico no se salva de las ganas de promoción de ciertos candidatos.



Adicionalmente, es bueno recordar que en Venezuela existe un Ley Orgánica de Procesos Electorales, que pese a su desconocimiento generalizado sigue vigente. Les  sugiero la lectura de los artículos 75 y 76. Puede leer la  Ley haciendo clic aquí.

domingo, 3 de junio de 2012

La agresión viene forrada de papel




De las campañas electorales se aspira que sean respetuosas, creativas, propositivas, pero sobre todo cortas. Como diría aquella canción “si las paredes hablarán” pedirían que los comandos de campaña propagandística tuvieran respeto por los bienes públicos y privados, tomando en cuenta la tradición destructiva que la agenda electorera trae consigo.
Partimos de la premisa de que ante las elecciones presidenciales del 7 de octubre, nada mejor que la población conozca las distintas opciones de los que tienen  aspiraciones de llegar a Miraflores pero, sobre todo, la gente – al menos en teoría -  busca oír, ver y analizar las propuestas, planes, proyectos y estrategias para alcanzar las metas propuestas.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) posee reglamentos que ponen  el acento en el tipo de campaña que debe desplegarse. Se trata de un documento al que suele prestársele poca importancia práctica cuando se trata de respetar el espacio público en el que los comandos concretan el acto propagandístico, espacio que no es otro en el que usted y yo nos movemos cada día, todos los días.
Si buscamos en la norma electoral algún punto de resguardo de los bienes urbanos, podríamos echar mano del artículo 76 que aparece en la vigente Ley Orgánica de Procesos Electorales. El referido artículo dice lo siguiente:
Artículo 76. Queda prohibida la fijación de carteles, dibujos, anuncios u otros medios de propaganda electoral en:
1. Las edificaciones donde funcionen órganos y entes públicos.
2. Los templos, clínicas, hospitales y unidades geriátricas.
3. Los monumentos públicos y árboles.
4. Los sitios públicos cuando impidan o dificulten el libre tránsito de personas y vehículos.
5. Los lugares públicos destinados a actividades infantiles.
6. Los centros de educación preescolar, básica y media.
7. Los bienes públicos y los bienes objeto de servicios públicos.
8. Las casas o edificaciones de los particulares, sin el consentimiento expreso de sus propietarios o propietarias u ocupantes, quienes podrán retirar la publicidad o propaganda electoral que sea colocada sin su consentimiento.
Por lo anterior, queda claro que desde el punto de vista legal, la ciudad sí tiene un apoyo para exigir respeto a la integridad del espacio público. Lo malo es que las fuerzas políticas en disputada por estos días suelen entrar en una especie de etapa de frenesí electoral donde poco o nada importa el respeto a la ciudad. Eso explica el lastimoso estado en el que terminan las calles, avenidas, plazas y parques, paredes de edificios públicos, fachadas de edificios y casas, el equipamiento urbano, entre otras víctimas de la arremetida propagandística.
Pese a que recientemente Tibisay Lucena, presidenta del CNE, anunció que la campaña electoral para la Presidencia de la República comenzará el 1° de julio y finalizará el 4 de octubre y que las campañas para las  elecciones regionales se efectuarán entre el 20 de octubre al 13 de diciembre a medianoche, al menos en Mérida ya tenemos claros ejemplos de violación de la norma electoral no sólo por el muy adelantado ejercicio propagandístico, sino porque los espacios agredidos con estas campañas, son los que aparecen expresamente protegidos en la Ley Orgánica de Procesos Electorales.
Un ejemplo es que en la avenida 1, las paredes de la U.E. Colegio San José de La Sierra fueron usadas por los seguidores del Presidente Hugo Chávez, para colocar  unos coloridos carteles. Igualmente hemos visto graffitis de los seguidores de Henrique Capriles en los que se hace clara propaganda a destiempo y con la consabida agresión a los espacios.
La pregunta inquietante que debemos hacernos ante estos ejemplos de irrespeto es: si así operan pese a la norma y a la distancia de las elecciones ¿Qué le espera a la ciudad, a nuestro espacio público, cuando estemos en medio del hervidero electoral?