martes, 16 de junio de 2015

YA NOS PASÓ / El desastre nuclear de Tokaimura



Las crisis nucleares se incluyen en el área de Desastres Tecnológicos.


El accidente nuclear de la plata de tratamiento de combustible (uranio) - ubicada en Tokaimura (Japón),  a 120km del nordeste de Tokio, en la Prefactura de Ibaraki- tuvo lugar el 30 de septiembre de 1999, en el edificio de conversión de esas instalaciones.

Específicamente en la mañana del 30 de septiembre de 1999, cuando el volumen alcanzó los 40 litros, equivalentes a 16 kilogramos de uranio, muy superior a la cantidad inicialmente limitada, se alcanzó la masa crítica necesaria para que se iniciara una reacción de fisión nuclear en cadena auto-mantenida, acompañada de la emisión de neutrones y radiación gamma.

El accidente afectó directamente a los tres operarios que preparaban la muestra, que tuvieron que ser hospitalizados, dos de ellos en condiciones críticas, y que murieron uno a las 12 semanas y otro, transcurridos 7 meses.
Además, 56 trabajadores más de la planta se vieron expuestos a la radiación, de los cuales, al menos 21 personas recibieron dosis importantes y tuvieron que estar bajo evaluación médica.

En un radio de 200 metros alrededor de la instalación, fue restringido el acceso, y de forma adicional, las autoridades japonesas establecieron medidas de evacuación de 161 personas, de las zonas situadas a una distancia de 350 metros de la planta.

Como medida preventiva, las 310.000 personas que vivían a 10 km fueron avisadas para que no salieran de sus hogares, hasta que la situación estuviera bajo control, durando su confinamiento 18 horas.


Ya nos pasó…Nos puede volver a pasar.

FUE NOTICIA ESTA SEMANA

MÉXICO

Mediante la igualdad de géneros
enseñan a actuar ante desastres

La Coordinación Nacional de Protección Civil bajo la Dirección de Coordinación Estatal y Municipal del estado de Hildalgo, en México, realizó el taller denominado “La igualdad de Género en la Gestión Integral del Riesgo de Desastres”.

El curso fue dirigido a instancias de la Mujer, Sistema DIF y Protección Civil de diferentes municipios, con el objetivo de que los participantes fortalezcan sus capacidades y habilidades en el manejo de riesgos de desastres.

También se buscó que adquieran una visión que les permita facilitar la transición de la visión del desastre como emergencia a la propuesta del manejo integral de riesgo con perspectiva de género, y desde la prevención, promover políticas públicas vinculadas con la promoción de la cultura de protección. / Información tomada del portal: www.criteriohidalgo.com  




PERÚ

Instala comisión para reducir
impacto por lluvias

La Presidencia del Consejo de Ministros de Perú instaló la Comisión Multisectorial de Naturaleza Temporal ante Lluvias Intensas, a fin de identificar y ejecutar acciones de intervención multisectorial en los tres niveles de gobierno.
La secretaría técnica de la Comisión Multisectorial estará a cargo de la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres (SGRD).

En ese sentido, precisa que el Estado a través del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagred), busca que el impacto de los desastres y emergencias sea cada vez menor en la población, en sus propiedades e infraestructura pública.

"Por ello es necesario realizar acciones de carácter multisectorial que reduzcan los riesgos, y en este caso prepararse ante las lluvias intensas, así como por los efectos del Fenómeno El Niño, brindando alternativas de solución que permitan salvaguardar la vida de las personas, su patrimonio e infraestructura pública, manifestó Julio Pflucker Yépez, secretario de la SGRD.

Informó que en la reunión se aprobó, además, la conformación de tres subcomisiones: a) De acciones urgentes para viabilizar la ejecución de actividades de rehabilitación en las zonas declaradas en estado de emergencia por lluvias intensas, liderada por Indeci, b) Para la preparación del Plan de Acciones Multisectoriales por ocurrencia del Fenómeno El Niño, y c) Para la preparación del Plan Multisectorial ante lluvias 2015−2016, esta últimas lideradas por el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri). / Información tomada parcialmente del portal: www.entornointeligente.com/



Un aspecto de la reunión en la que las autoridades peruanas crearon la nueva instancia.

domingo, 7 de junio de 2015

El Teleférico ¿por qué las imprecisiones?



El pasado viernes estuvo en Mérida  la ministra del Poder Popular para el Turismo, Marleny Contreras, quien en compañía del gobernador del estado Mérida, Alexis Ramírez, hicieron un recorrido a manera de inspección de la construcción del Sistema Teleférico de Mérida (STM) “Mukumbarí”; reconocido por ser el más alto, largo y moderno del mundo.
Dos asuntos me llaman poderosamente la atención de esta información: tras leerla de cabo a rabo no encontré por ningún lado una referencia, ni siquiera genérica, sobre el estado porcentual de los avances de la obra y, tal vez mucho pedir, una fecha aproximada de terminación.
Para los merideños esta clase de ambigüedades no son nuevas ya que desde el año 2008, es decir durante los últimos siete años,  hemos estado sometidos a una impresionante cantidad de fechas de inicio y de anuncios de terminación de los trabajos de modernización del teleférico, que pueden resultar incluso parte de un libreto de un programa de bromas pesadas.
Cada ministro da sus fechas. Los merideños comprendemos que esos anuncios suelen estar motivados más por la buena intención, por la presión política o por la desinformación, más que por lo que dicta la realidad. Pero a veces hace falta anotar el registro, digamos como parte de lo que  este mismo gobierno ha dado en llamar Contraloría Social, útil, por lo visto para llenar la retórica política más que como herramienta popular de exigencia de explicaciones sobre los retrasos incongruentes en torno a las fechas de terminación.
Pues bien, la nueva ministra del turismo se fue agradad por lo que vio pero no dio una estimación porcentual del avance de las obras y tampoco informó si para este año  tendremos totalmente terminado el sistema teleférico. Es de suponer que ni para este ni para el próximo. Debemos celebrar que los trabajos no se hayan paralizados y conformarnos con el caramelo de que se está trabajando y eso es más que suficiente.

El segundo aspecto que nos llamó la atención sobre la visita de la ministra es que en la información se hace referencia a algunos pasajes que crean confusión sobre el sistema teleférico. La nota pareciera desconocer que desde su construcción e inauguración el nuestro es el sistema teleférico más alto y largo del mundo. La nota indica que estas características son propias sólo a partir del actual gobierno. Tal imprecisión es ofensiva y un burdo intento por hacer propaganda con una obra que tienen décadas como emblema de los merideños.

Allí viene el trolebús




Debido al lugar donde se ejecutan los trabajos del trolebús, es decir en la avenida Don Tulio, a lo largo del Paseo de La Feria y en un tramo de la Calle 26, está claro que esta obra está altamente expuesta al escrutinio público.

Pese a los cientos de metros de láminas de zinc que se ubican como paredes para aislar la obra por motivos de seguridad, la gente se asoma por cuanto huequito se abre para ver cómo van los trabajos.

Por lo anterior, queda muy claro que, a diferencia del sistema teleférico, que se construye en lo alto de las montañas, el trolebús debe vérselas con un diario examen de avance por parte de los futuros usuarios de este tramo, razón por la cual, creemos nosotros, puede decirse que los trabajos marchan a un ritmo bastante aceptable y que por lo mismo antes de finalizar el año veremos llegar raudo el trolebús hasta la emblemática calle 26, que hace parte del centro de la ciudad.

Ya el pasado sábado se hicieron pruebas de giro de las unidades, con lo que se ratifica que la calzada y buena parte de los elementos que componen este tramo de más de dos kilómetros, están en condiciones de recibir muy pronto el ir y venir de las unidades.


martes, 2 de junio de 2015

Campaña contra la ciudad





Las caras sonrientes de algunos candidatos comienzan a poblar las paredes de la ciudad a propósito de las venideras elecciones parlamentarias.
Ya me lo temía: una campaña más, mismas formas de acercarse a los ciudadanos a partir de la destrucción de los bienes públicos.
En tiempos de redes sociales hiperactivas y toda suerte de artilugios tecnológicos para acceder a éstas, los candidatos venezolanos, tanto de oposición como los del oficialista, insisten en los grafitis, los afiches pegados a paredes, postes y otras estructuras urbanas, como si en el uso desmedido de esos carteles, colocados como en un frenesí de pega y papel, estuviera asegurado el acto de congraciarse con los electores.
Ya sabemos que las normas electorales poco o nada se cumplen. Hay algunas que indican, por ejemplo, que los recintos educativos, es decir las escuelas donde estudian nuestros hijos, no sean usados para la colación de propaganda electoral. Pues esa norma, ciertamente nítida en cuanto a los límites para el festín proselitístico, también es violentada.
Pero es que, pienso y escribo yo, la prohibición de usar carteles y pintura debería estar totalmente prohibida para bien del ornato de la ciudad.
Es decir, esa manía de colocar 50 carteles uno tras otros, apiñados en una pared o una parada del transporte, no tiene razón de ser por al menos dos razones: primera, comunicacionalmente hablando, no es mucho lo que aportan y, segundo, retirar tales carteles o grafitis entraña un alto costo para la ciudad y para los particulares afectados (comercios o residencias).
Desesperados, algunos candidatos aferrados a las desgastadas formas de hacer política, y por lo mismo campañas, lanzarán un grito al cielo para decir que sin ese ataque desmesurado sobre la integridad de la ciudad ellos no podrían ofertarse como fichas para una diputación o cualquier cargo público. Pues que griten y pataleen. Es bueno decirles a estos señores que si la política ha cambiado, pues es obvio que también evolucionen las formas de hacerla. Y en esto la campaña electoral, reenfocada a partir de evitar los daños a la ciudad, debe ser una parte de la propuesta de los candidatos. Digamos que si los candidatos destruyen los bienes públicos para decirnos que quieren trabajar por nosotros, estarán enviando un contradictorio mensaje a los posibles electores.

Usen los mensajes de textos, las llamadas telefónicas, el Facebook, el Twitter, el WhatsApp, el correo electrónico, la visita casa por casa, los mensajes de radio, la televisión, los espacios informativos en línea, el volanteo respetuoso, el material POP, la música… En fin; hay mil caminos para llegar al corazón de los electores pero esa senda no debería incluir la destrucción del ornato con la colación desmedida de afiches y grafitis. ¡Por favor!

Servilletas para los nuevos tiempos



Pase por el supermercado el fin de semana en un nuevo intento por conseguir alguno de los productos que solo existen en los improvisados mostradores de los bachaqueros.

En mi recorrido por los pasillos llegué a la sección de uso personal. Allí, entre la crema dental, el enjuague bucal y una que otra loción hidratante, se encontraban colocadas, como piezas fuera de lugar, las servilletas, otrora ubicadas en la sección de cocina, hogar o la de los utensilios vinculados con la mesa.

Que las servilletas estén en la sección de uso personal no es más que la constatación de la crisis con respecto a la desaparición de algunos productos importantes en la higiene, como, por ejemplo, el papel sanitario o papel toilet (papel “tualé” en nuestra cotidiana pronunciación).


Se trata pues, del mismo producto (las servilletas) pero cuyo uso, por un acuerdo tácito entre vendedores y compradores, ha bajado unos centímetros de la boca para ir a parar allá, a esa parte del cuerpo donde la espalda pierde su nombre. 

Bueno, el asunto no debería sorprender si tomamos en cuenta que otros productos hecho de papel, hace rato empezaron a tener en Venezuela un destino menos sublime para el cual habían sido elaborados inicialmente. Periódicos, papel absorbente entre otros. De allí que ahora tengamos, pues, servilletas para los nuevos tiempos.


lunes, 25 de mayo de 2015

¿Quién se robó el acelerador?



Quien visite la ciudad de Mérida podrá comprobar algo concreto, palpable, que no deja lugar a dudas: en Mérida las autoridades de gobierno (sea éste central, regional o municipal), están construyendo. Es decir, se ven, en ejecución obras de interés público. Incluso, con las limitaciones que el drama y el mal manejo económico del país impone, también hay varias estructuras del sector privado que se abren paso en esta pequeña pero acogedora urbe andina.
Obras importantes: el Teleférico de Mérida, el Sistema de Transporte Masivo Trolebús, el Bulevar de la calle 24, el distribuidor Juan Félix Sánchez, varios urbanismos (en Las Américas y en Los Próceres).
Todo esto coloca a la ciudad de Mérida en una situación que dentro del contexto nacional, se torna como envidiable, si tomamos en cuenta que en algunas urbes importantes del país no hay asomos de proyectos del calibre que muestran las iniciativas públicas en Mérida.
Nunca hemos sido mezquinos como para ocultar esta realidad, ya comentada en varias columnas en este mismo espacio. Decimos lo que se hace, intentamos expresar las observaciones de lo que parece no estar bien hecho, exaltamos los esfuerzos pero, definitivamente, no somos indolentes ante los retrasos.
Porque el hecho de que Mérida sea el escenario de obras importantes, de las que podemos realizar más adelante un más detallado catálogo (invito a leer la página www.skyscrapercity.com, en la sección Ciudades de Venezuela, Mérida) implica también un necesario seguimiento ciudadano de tales proyectos. Y allí nosotros, desde nuestra humilde opinión, intentamos, con respeto, advertir cuando un proyecto excede no la fecha que algún criticón saca a relucir sino las propias fechas que el gobierno públicamente asume para tales compromisos.
Tomemos un ejemplo de lo que pasa no en la ciudad de Mérida sino en la pujante capital del municipio Alberto Adriani, El Vigía.
El 15 de agosto del año 2013 (hace casi 2 años) se inició la construcción del nuevo puente sobre el río Chama (el actual está sobresaturado).
La nota, tomada de los archivos afirmaba que – a partir de aquí la reproducimos in extenso - “Este jueves (15 de agosto de 2013), se iniciaron los movimientos de tierras en el área en la que será construido el estribo este del puente sobre el Río Chama, en El Vigía, estado Mérida, informó este jueves el ministro El Troudi durante un contacto con Diálogo Bolivariano, programa que dirige el presidente Maduro. El ministro para Transporte Terrestre, Haiman El Troudi, explicó que el proyecto contempla la edificación de todo un sistema vial, que incluirá 35 kilómetros de nueva vialidad, distribuidores y vías de conexión. “A partir de este momento la obra ha arrancado, estamos en la fase de movimiento de tierra para la construcción de los estribos que es el punto desde donde comienza a proyectarse el puente. Además de forma paralela se irán construyendo toda la vialidad que le he comunicado: más de 35 Km. Esperamos tener todo el proyecto finalizado en 24 meses, 2 años. Tanto el puente, como los 5 distribuidores como las 5 vías de enlace como la vía perimetral de El Vigía, informó el Ministro” (Fin de la cita).
Hace una semana pasé por el elevado de Iberia, que forma parte de ese conjunto de obras anunciadas por el Ministro. Va bien el distribuidor, para qué negarlo. Pero ¿Va este proyecto al ritmo indicado por las propias autoridades? A casi dos años del inicio del proyecto, está claro que el segundo puente sobre el río Chama no estará para la fecha.

Agradecemos, como no hacerlo, que Mérida siga siendo escenario de importantes proyectos, anunciados, en ejecución y algunos (unos pocos) terminados en toda su extensión. Pero pedimos colocar el pie en el acelerador de los compromisos.