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miércoles, 28 de septiembre de 2016

INFRAESTRUCTURA / ULA le recuerda a Tromerca responsabilidad de terminar obras

Si bien el Trolebús  funciona por la avenida Don Tulio Febres Cordero, varias obras aún esperan ser terminadas: aceras, cercado, cierres, frisados, entre otros.


El Consejo Universitario discutió el pasado lunes 26 de septiembre la situación actual de las obras inconclusas del Trolebús y que afectan a la Universidad de Los Andes. Como bien es sabido, la ULA cedió parte de sus espacios para que la ciudad tuviera un sistema de transporte masivo adecuado a los nuevos tiempos y que pudiera movilizar una parte importante de los ciudadanos desde la parte sur a la parte norte de la ciudad, esto se logró luego de un compromiso entre ambas instituciones. Sin embargo, actualmente hay una serie de obras inconclusas las cuales se espera que, una vez que se concluyan corrijan las afectaciones hechas a las instalaciones universitarias, como por ejemplo en los cercados y otras áreas además de realizar algunas obras adicionales que contribuirían al mejor funcionamiento universitario. La universidad reconoce que se han hecho obras y han ido en beneficio de la ULA, pero falta mucho terreno por recorrer y la indefinición de los tiempos de conclusión de las obras, tiene a la universidad en zozobra.

“Las afectaciones a los terrenos universitarios fueron a lo largo de toda la avenida Don Tulio Febres Cordero, en el canal de subida en los espacios del Polideportivo Luis Ghersy Govea, afectando las canchas y caminerías que posee ese complejo, también se afectó cerca de la Facultad de Medicina en sus estacionamientos, auditorio, las instalaciones de la Federación de Centros Universitarios (FCU), el Estadio de Fútbol Lourdes y en el canal de bajada el estacionamiento de la antigua sede de Microbiología así como las cercas de la Residencias Femeninas Mama Chela y los estacionamientos de Medicina. Con mucha preocupación hemos visto que muchas de las obras que prometieron hacer no están listas, eso generó varios informes de la comisión del CU, para que se trabajara en esas afectaciones pero la preocupación crece cuando se ve que desde hace unos 6 u 8 meses para acá, no existe gente trabajando en esas zonas, lo que ha generado problemas a nivel deportivo, porque las canchas no están listas además de problemas de inseguridad porque los cercados no se han instalado”, dijo José María Andérez, secretario de la ULA.

En este sentido el Consejo Universitario invitó al presidente de Tromerca, Simón Figueroa, y a la Comisión del CU que lleva esta materia para así poder conocer la versión de las dos partes, en relación con este justo reclamo de la ULA. La reunión se desarrolló en un clima de bastante cordialidad, en el que ambas partes expusieron sus argumentos pero siempre orientados a buscar la forma de resolver la problemática existente en cuanto a las obras que están sin concluir. La universidad reconoce que sí se han hecho obras que mejoran el aspecto de la universidad, pero a su vez le preocupa que faltan muchas más por hacer. Sabemos que el país vive problemas financieros, producto de una mala administración de sus recursos y por no desarrollar las obras a la velocidad como estaba en los cronogramas. La conclusión del CU, fue que una comisión, encabezada por el equipo directivo de Trolmerca y la Comisión ya designada del Consejo, se reúnan con urgencia para ir a los sitios ya mencionados y poder unificar los criterios de evaluación en los respectivos informes a levantar y trazar un cronograma relacionado con la culminación de las obras inconclusas y el comienzo de otras que se prometieron dentro del convenio y que deben cumplirse”, manifestó el profesor Andérez.

Agregó el profesor Andérez que el ingeniero Simón Figueroa manifestó que Tromerca actualmente cuenta con un presupuesto reducido, pero con la fuerza propia de sus obreros tratará de resolver algunas cosas pequeñas, lo que causa a su vez una pequeña alegría a los universitarios. Dijo que informó Figueroa igualmente que le solicitó al ministro una cantidad importante de recursos para poder culminar las obras y cumplir con los compromisos adquiridos con la universidad. Golfredo Lobo / Prensa ULA / CNP 14.293


martes, 30 de agosto de 2016

El teleférico: una nueva oportunidad

Toda una experiencia que vale la pena vivir. Subir a nuestra Sierra Nevada en el Teleférico

Durante el mes de agosto tuve la fortuna de subirme dos veces al  nuevo Teleférico Mukumbarí. De entrada  resumo  la experiencia como excelente ya que, en efecto, se trata de unas instalaciones totalmente nuevas, con equipos igualmente recién estrenados. La atención de los trabajadores también fue digna de admirar.  El paisaje es de ensueño, las vistas espectaculares, el clima irrepetible en Venezuela y el viaje placentero.

El Teleférico de Mérida, ahora renombrado Mukumbarí (“lugar donde duerme el sol”) representa la posibilidad de ver al turismo merideño en una dimensión renovada.
Visto en su majestad, el Mukumbarí es una clara oportunidad para lograr con el turismo de Mérida lo que siempre se ha deseado y nunca se ha podido: que se convierta en una industria sostenible y capaz de apuntalar el desarrollo  económico de nuestro estado, potenciando las otras virtudes que Mérida ha ido labrando a través de su historia como lo son la agrícola y pecuaria, la académica, la cultural y la tecnológica, por nombrar  algunas de las facetas que suelen invocarse en alusión a estas tierras de mágicas montañas.
El Teleférico – dada su inversión e impacto nacional y mundial – debe ser el eje de las actividades y el motor para entusiasmar a un sector que como el turismo requiere de atractivos y atracciones de peso. En el caso del Mukumbarí, no cabe duda de que justifica incluso un viaje desde otros países para subir a las alturas merideñas.

Ahora bien, su sustentabilidad económica pasa porque los usuarios cancelen una tarifa justa y acorde a nuestra realidad. Si algo quedó claro de parte de todos los que hemos tenido la posibilidad de subir, es que en el caso de nuestro Teleférico, todos están dispuestos a cancelar un boleto para subir. Eso sí, se debe mantener el incentivo para colegios y centros educativos merideños, grupos especiales y en aquellos casos en los que no sea factible cobrar.

Como lo mencionamos en un post anterior, de la mano de esta gran inversión debe ir la reactivación del aeropuerto, la recuperación de plazas y parques, el incentivo a la creación de servicios colaterales al acto de subir a nuestras montañas. Hablamos de todo lo que sirva para moverse como taxistas,  caballos,  mulas, trencitos o incluso carrozas;  restaurantes, posadas, ventas de artesanía, empresas de turismo de aventura, en otros.


Creo que el teleférico le da a Mérida y a sus habitantes, la posibilidad de verle la cara a una posibilidad cierta de un desarrollo no pegado a lo que es norma en casi todo el resto del país como lo es la renta petrolera.  Como ciudadanos debemos apostar al éxito del teleférico lo cual pasa por ser agentes críticos ante las situaciones que enturbien su funcionamiento y afianzamiento.

Las estaciones son de una belleza poco vista en nuestro país. Sobrias y modernas.

martes, 19 de enero de 2016

¿2016? diez cintas que hay que cortar



La crisis económica y los análisis que nos presentan los especialistas en área, nos hacen ver el 2016 como un gran signo de interrogación.  En lo personal, familiar y social,  nos asaltan los temores de un quiebre del aparato económico, expresado, entre otras situaciones,  en una voraz hiperinflación que dejará  hechas polvo nuestras ya menguadas finanzas.  
Esa es una lectura y parece ser la más probable. Por supuesto que a  la par, también surgen algunas voces esperanzadoras que pregonan que en cada crisis, por muy grave que sea, hay oportunidades y que la expresión “tocar fondo” no es aplicable a un país. Las posibilidades de cambio político o bien terminarán de llevar a un caos al país, merced de la batalla política que ya se escenifica entre los poderes, o bien ese mismo cambio será la clave para una recuperación.
En lo que a la ciudad de Mérida se refiere, nos preguntamos por el efecto que, en cuanto a terminación de obras prioritarias,  pudiera tener la crisis económica que ha llevado incluso a plantear una emergencia económica como hija de una guerra, sí,  también económica. Al menos así lo ve el gobierno para quien la culpa reposa siempre, entre otras latitudes, en otros sectores, en otros…
Mencionamos aquí 10 obras que este 2016 deberían ser inauguradas. En algunos casos el corte de cinta inaugural ya se ha dado, de forma irresponsable hay que decirlo,  o como mínimo de forma poco seria para con los ciudadanos, ya que se inauguran o parcialidades de una obra mayor (que sería la que debe ser inaugurada) o bien porque tales inauguraciones se hacen sobre obras en plena ejecución, es decir, con los obreros alrededor batiendo el cemento y cortando cabillas, como ha ocurrido de forma descarada  ante los ojos de los ciudadanos.
Van, pues, 10 de las obras que deberían inaugurarse este año. Son más pero esta es una lista prioritaria:


1.- EL TELEFÉRICO: Luego de anuncios de inauguración que se nos vienen haciendo desde el 2012, parece que ahora es tiempo de honrar ante Mérida y el país, una obra que debe ser terminada sin más dilaciones.

2.- EL ENTORNO DE LAS HEROÍNAS: Los turistas deben soportar situaciones tan deprimentes como entrar al sector Barinitas en medio de huecos, polvo y basura. ¿Qué esperan para terminar?





3.- EL BOULEVAR DE LA 24: Que ya  ha avanzado hasta la avenida 5. Esta obra es de gran peso para el turismo y la rehabilitación urbana. Hay que terminarla y si se hace a la par del Teleférico, mejor para la promoción de nuestra principal atracción turística.

4.-  El DISTRIBUIDOR DE LA VUELTA: Se anunció y hasta nombre se le dio: Juan Félix Sánchez. Pero no se menciona ya en el discurso del gobierno. Se afirma que podría ahorra más de media hora de tiempo a los que vienen desde la Trasandina.






5.- EL GIMNASIO VERTICAL: Su construcción iba a un buen ritmo pero alguien, un mal día, parece que se dio cuenta de la eficiencia y soltaron el pie del acelerador. Quedó a punto. Pero todavía nada.  El estacionamiento de la Plaza de Toros ahora es un caos.

6.- LA MEJORAS EN LA PLAZA DE TOROS: ¿Alguien se acuerda del proyecto del techado y arreglo al entorno de la Plaza Román Eduardo Sandia? Ya casi nadie habla de eso. La idea era convertir ese espacio en un verdadero complejo ferias, que no sólo de toros vive el hombre.






7.-  EL ENLACE PEDRO MEZA: En la vía hacia la parte alta de Los Curos, desde el pie de Los Maitines. Ese enlace debió terminarse hace dos años. Incluso se dijo que el dinero para terminarlo estaba aprobado. ¿Qué pasaría?

8.- LA AVENIDA DON TULIO Y LA CALLE 26: Las obras del Trolebús fueron inauguradas sin estar terminadas. Las paradas aún faltan, parte de los cercados, aceras y varias obras necesarias para el funcionamiento óptimo de esta importante obra.






9.- EL TROLE HASTA LAS AMÉRICAS: El Trolebús debe, ahora que está en el centro, tomar por el Viaducto y subir por Las Américas hacia la Plaza de Toros. ¿Se hará? ¿No se hará?

10.-  LA SALA PRINCIPAL DEL MUCUMBARILA: Una gran deuda con Mérida es el olvido hacia el Mucumbarila. ¡Ya hasta nos hemos acostumbrado a usarlo sin estar listo? La sala es necesaria. Mérida la necesita, su cultura y su turismo.


domingo, 1 de noviembre de 2015

¿Seguid el ejemplo?...



Una de las inauditas pintas gubernamentales afectando una obra de gobierno. Aunque suene feo a eso lo llaman en el verbo popular "escupir para arriba".


¿Cómo pueden calificarse las autoridades de gobierno que agreden los espacios comunes? Parece un contrasentido pero en Mérida vemos ejemplos de lo que puede haber en mente de algunos funcionarios, partiendo desde el mismísimo Gobernador, pasando por directores de organismos, concejales y demás figuras de la autoridad pública.

Es algo así como un médico que le causa una herida a su paciente. Un jardinero que arroja veneno a las flores o un electricista que corta los cables de las lámparas para que éstas no alumbres. O sea: lo contrario a lo que deberían.
Allí están, grotescas y sin pudor alguno por la destrucción, las pintas o graffittis que algunos miembros del propio partido de gobierno han hecho en distintos puntos de la ciudad.

La que más me llama la atención es la que “adorna” una pared blanca e inmaculada – al menos lo era – ubicada en la calle 26, en el área donde se construyen las nuevas obras del trolebús.
Impacta porque siendo una propaganda pinturreteada en una obra de gobierno, se jacta en su mensaje de resaltar la obra de gobierno. Es decir, se destruye y afecta eso que se quiere destacar. No entiendo.

Y tampoco entiendo el silencio de las autoridades del Trolebús, aunque si los comprendo. Semanas atrás las autoridades del Trole denunciaron a graffiteros que con sus acciones vandálicas destruyen los bienes del trolebús. Ciertamente la agresividad con la que actúan estos maleantes, destaca por su constancia y amplitud.

Pero en esta ocasión el daño fue igual, sólo que fue cometido por militantes del partido de gobierno. Y como la obra es del gobierno ¿A quién reclamar o echar la culpa?


Sólo digo que con amigos como estos nadie necesita tener enemigos.  Muy mala imagen dan de lo que tienen en la cabeza, ya que no llegan a pensar en la destrucción como mecanismo para, a troche y moche, hacer propaganda política, de la peor calaña. Pero así estamos: con una ciudad en la que sus autoridades se hacen los locos ante la ofensa.

sábado, 17 de octubre de 2015

Por favor: algo más de precisión

El Teleférico ciertamente avanza como obra. Pero la información sobre su terminación sigue siendo ambigua.

La última visita que realizó a Mérida, a finales de esta semana, la ministra del Poder Popular para el Turismo, Marleny Contreras, puede calificarse como positiva, en el sentido de que asomó – ese es el verbo – la posibilidad de que las estaciones 2 y 3 puedan, en algún momento del 2016, abrirse al público.

Decimos que en algún momento porque, aparte del anuncio del cual toda Mérida estuvo pendiente, la precisión en cuanto a fechas no parece ser el fuerte de los máximos titulares del área turística.

En tono probabilístico, la titular de turismo afirmó que “pronto podríamos iniciar pruebas y ajustes en las estaciones del teleférico merideño”. Esa frase – textualmente tomada de la nota oficial de la visita – indica a las claras que no será este año que veremos abierto el Teleférico ya que de ser este año, pues las declaración oficial hubiese sido del tono “antes de que el año 2015 finalice los merideños tendrán abiertas las estaciones 2 y 3 del Teleférico”. ¿No les parece?


lunes, 13 de julio de 2015

De porcentajes y olvidos



No quiero ser aguafiestas. Pero hay que advertir a los optimistas que cuando un alto funcionario del gobierno ha venido a Mérida a inspeccionar una obra y, en medio del fervor, lanza una fecha de terminación, este anuncio casi nunca se cumple y los merideños quedamos suspendidos en el espacio, esperando explicaciones serias y claras de lo que pasó.
Ya ha ocurrido varias veces con el Teleférico y con el propio Trolebús. Parece que a los ministros, viceministros y hasta al mismísimo Presidente se le suelen dar reportes que no necesariamente se ajustan al estado real de las obras.
La semana pasada, por ejemplo, vino a Mérida el ministro para Transporte Terrestre y Obras Públicas, Haiman El Troudi, quien informó en su cuenta en twitter, @HaimanVZLA que las obras de Trolebús Mérida (Tromerca), “alcanzan el 98% de avance en infraestructura vial”.

Además dijo que “en pocas semanas el Trolebús llegará al centro de Mérida y agregó que sólo falta instalar el componente electromecánico: Resta completar estaciones, colocar el tendido eléctrico del trolebús y los componentes electromecánicos del sistema”, expresó El Troudi
Entiendo que el Ministro desea, como todos por en esta hermosa ciudad, ver funcionado al trolebús. Pero sería bueno revisar en su real dimensión que significa para el ministro y para los responsables del trolebús, la expresión “en pocas semanas”, una frase que puede suponer un tiempo más extenso al que el sentido común puede acoger.
Porque “pocas semanas” deben ser eso…¡pocas semanas! Y en un sentido de mínima racionalidad, tendríamos que acertar que no deben ser más de 8 semanas (dos meses), porque de lo contrario la expresión más responsable hubiese sido “en pocos meses”. Nadie dice que llegará en pocos minutos a una reunión si la suma de esos minutos da 180 o más, ya que aunque hablemos de minutos estaremos abarcando varias horas.
Dejemos a un lado esta confusión de minutos, horas, semanas y meses y demos crédito a las autoridades. Confiamos en que esta etapa del trole los trabajamos, como ha quedado demostrado en la práctica, seguirán fluyendo de buena manera.
Existen, eso sí, varias obras (como la propia estación Los Conquistadores, el gimnasio vertical de La Plaza de Toros, entre otras) que cuando estaban muy cerca de ser concluidas, entraron en un letargo que nos dejó a todos sin explicación. Si nos parecen exageradas estas advertencias, pregúntele usted al  Centro de Convenciones que fue de su vida poco antes de ser terminado.
Lo que queremos es dejar claro que los anuncios deben tomar en cuenta que hay gente atenta, pendiente, vigilante, algunos ejerciendo eso que el propio gobierno ha dado en llamar la contraloría social. Esto no es otra cosa que un conjunto de observadores de los trabajos, quienes, con todo el derecho, más adelante pueden exigir explicaciones por retrasos que surgen como decretados por oscuras manos, oscuros intereses, oscuras mentes…

A mediados de septiembre el trolebús, en esta etapa, debe estar terminado. Si no es así, entones estaremos confirmando que para ciertos funcionarios, la escala del tiempo es otra y que por lo tanto, en una hora se puede, llegar de Mérida a Caracas…. ¡Por tierra!

domingo, 7 de junio de 2015

El Teleférico ¿por qué las imprecisiones?



El pasado viernes estuvo en Mérida  la ministra del Poder Popular para el Turismo, Marleny Contreras, quien en compañía del gobernador del estado Mérida, Alexis Ramírez, hicieron un recorrido a manera de inspección de la construcción del Sistema Teleférico de Mérida (STM) “Mukumbarí”; reconocido por ser el más alto, largo y moderno del mundo.
Dos asuntos me llaman poderosamente la atención de esta información: tras leerla de cabo a rabo no encontré por ningún lado una referencia, ni siquiera genérica, sobre el estado porcentual de los avances de la obra y, tal vez mucho pedir, una fecha aproximada de terminación.
Para los merideños esta clase de ambigüedades no son nuevas ya que desde el año 2008, es decir durante los últimos siete años,  hemos estado sometidos a una impresionante cantidad de fechas de inicio y de anuncios de terminación de los trabajos de modernización del teleférico, que pueden resultar incluso parte de un libreto de un programa de bromas pesadas.
Cada ministro da sus fechas. Los merideños comprendemos que esos anuncios suelen estar motivados más por la buena intención, por la presión política o por la desinformación, más que por lo que dicta la realidad. Pero a veces hace falta anotar el registro, digamos como parte de lo que  este mismo gobierno ha dado en llamar Contraloría Social, útil, por lo visto para llenar la retórica política más que como herramienta popular de exigencia de explicaciones sobre los retrasos incongruentes en torno a las fechas de terminación.
Pues bien, la nueva ministra del turismo se fue agradad por lo que vio pero no dio una estimación porcentual del avance de las obras y tampoco informó si para este año  tendremos totalmente terminado el sistema teleférico. Es de suponer que ni para este ni para el próximo. Debemos celebrar que los trabajos no se hayan paralizados y conformarnos con el caramelo de que se está trabajando y eso es más que suficiente.

El segundo aspecto que nos llamó la atención sobre la visita de la ministra es que en la información se hace referencia a algunos pasajes que crean confusión sobre el sistema teleférico. La nota pareciera desconocer que desde su construcción e inauguración el nuestro es el sistema teleférico más alto y largo del mundo. La nota indica que estas características son propias sólo a partir del actual gobierno. Tal imprecisión es ofensiva y un burdo intento por hacer propaganda con una obra que tienen décadas como emblema de los merideños.

Allí viene el trolebús




Debido al lugar donde se ejecutan los trabajos del trolebús, es decir en la avenida Don Tulio, a lo largo del Paseo de La Feria y en un tramo de la Calle 26, está claro que esta obra está altamente expuesta al escrutinio público.

Pese a los cientos de metros de láminas de zinc que se ubican como paredes para aislar la obra por motivos de seguridad, la gente se asoma por cuanto huequito se abre para ver cómo van los trabajos.

Por lo anterior, queda muy claro que, a diferencia del sistema teleférico, que se construye en lo alto de las montañas, el trolebús debe vérselas con un diario examen de avance por parte de los futuros usuarios de este tramo, razón por la cual, creemos nosotros, puede decirse que los trabajos marchan a un ritmo bastante aceptable y que por lo mismo antes de finalizar el año veremos llegar raudo el trolebús hasta la emblemática calle 26, que hace parte del centro de la ciudad.

Ya el pasado sábado se hicieron pruebas de giro de las unidades, con lo que se ratifica que la calzada y buena parte de los elementos que componen este tramo de más de dos kilómetros, están en condiciones de recibir muy pronto el ir y venir de las unidades.


domingo, 22 de febrero de 2015

Mérida al ritmo del trole


Un aspecto de la Estación Los Conquistadores, que une al Sistema Trolebús con el Trolcable (funiculares) en el sector Paseo de La Feria, a 100 metros de la calle 26. La espectacular imagen es obra del reconocido lente de ESPASA.


Para hablar con cierta propiedad de una ciudad, hay que vivirla. Vivir una ciudad significa disfrutar de todo lo bueno que ésta tiene para dar pero también de sufrir y padecer sus problemas. Las ciudades son una experiencia humana. Alguien dijo alguna vez que las ciudades son “el mejor pretexto para encontrarnos”, lo que equivale a que la ciudad no es otra cosa que una compleja invención del hombre para tener la excusa perfecta para verse con sus semejantes.
En fin: la ciudad es, pues, una sumatoria de experiencias agradables y otras no tanto. Es obvio que el propósito de una comunidad urbana y sus autoridades debe apuntar a que los ratos de agrado superen a los de desagrado.
En esta línea, para muchas urbes del mundo el transporte ha significado la oportunidad, como área clave de la vida urbana, para intervenir la ciudad en función de convertirla en un mejor lugar.
Y si el propósito – implícito e explícito  -de una ciudad es permitir el encuentro entre sus habitantes, una intervención urbana para bien es aquella que toma en cuenta este factor para potenciarlo. Esto equivale, dicho de forma sencilla, a que el transporte ayude a mejorar la calidad de vida en función de aspectos tangibles y medibles como pueden ser el tiempo de espera de una buseta o autobús, del tiempo que pasamos dentro de una unidad del transporte, del confort y seguridad que debe prodigar cada unidad, y del hecho de que las rutas y las estructuras a ésta ruta asociadas, se conviertan en lugares de encuentro en los que se pueda socializar, comunicarse, hablar el uno con el otro, saludarnos, vivir la experiencia de una comunidad. Este aspecto es crucial, insisto, en cualquier concepción moderna de usar el transporte como la mejor excusa para hacer ciudad y, más aún, ciudadanía.
De allí que para los merideños la llegada del Sistema de Transporte Masivo como proyecto, nos depare esa posibilidad de actuación. En nuestro caso el sistema escogido ha sido el trolebús que ha tenido tanto detractores como gente que lo considera un sistema eficiente y que le ha traído a Mérida muchas oportunidades.
Sin caer en las expresiones exageradamente optimistas de los fans del trole, sí considero que, como apuntamos más arriba, los merideños, reconociendo que el trolebús es un hecho concreto y cierto para la ciudad (hay algunos que plantean la eliminación del sistema como si éste no existiera) debemos tratar de que su presencia entre nosotros nos ayude a mejorar la ciudadanía.
Apuntar a que el trolebús y el trolcable se conviertan en gestores de una Mérida “humanamente urbana”. Se puede lograr: indudablemente.
El trolebús debe considerar la naturaleza, condiciones y aspecto culturales y ambientales de Mérida como urbe. Si se respeta eso veremos crecer los espacios como plazas y mejoras en la vialidad y movilidad en general.
Ya el sistema (que aún no alcanza esta característica crucial) es parte del panorama urbano de Mérida y cada vez lo es de forma más notoria. Los que apoyan la presencia del trolebús e incluso los más acérrimos detractores, deben apuntar a que el proyecto logre terminarse de forma armónica con los factores que determinan la esencia urbana de Mérida.

En este momento cuando el sistema toca la emblemática calle 26, se debe activar, de forma inteligente y participativa, toda la creatividad de las instituciones para convergen en exigencias serias y sensatas que orientan el paso del trole por el corazón de la ciudad. Creo que para bien Mérida puede ir al ritmo del trolebús. Pero el ritmo será el resultado de nuestros aportes oportunos. Del silencio o de la participación en torno a la obra de mayor impacto urbano de las últimas décadas.

lunes, 12 de enero de 2015

Bien pero…. ¡Apúrense!



Tromerca anunció que esta semana se inician, con mayor intensidad, los trabajos para habilitar la nueva ruta del Trolebús entre el Mercado Periférico y el centro de la ciudad, específicamente hasta la estación multimodal de Los Conquistadores, en el Paseo de La Feria.

Considero que los merideños debemos prestar toda la colaboración posible para que tales trabajos transcurran con la mayor armonía posible, asunto muy complejo tomando en cuenta que tales intervenciones se harán sobre la única avenida amplia de descarga directa en el centro (es decir la Don Tulio).


Es fácil suponer que habrá cualquier situación de caos, colas, ruido, tardanzas, apuros, accidentes y esa mezcla de tensión propia de los espacios martirizados por tanto carro junto. Pero dos cosas son necesarias para no sucumbir mientras la obra, necesaria, se termina: sentido ciudadano llevado a un mayor nivel y, aún más importante, el compromiso de Tromerca y los entes responsables de la obra en ejecutar los trabajos dentro de los lapsos que deben ser discutidos y conocidos por todos. Apurarse debe ser una prioridad.

domingo, 30 de noviembre de 2014

El derecho a cuestionar



Malagradecidos. Somos unos malagradecidos. Así lo reiteraba como una oración un taxista que me llevó hasta el centro, pasando justo al lado de los trabajos que adelanta Tromerca en la calle 26, como nueva etapa en la ampliación de la ruta del Trolebús.
El taxista quería ilustrarme sobre lo que había escuchado en muchas personas e incluso en varios de sus colegas conductores quienes ya se lamentan de las horas que perderán varados en colas eternas cuando les toque pasar por el casco central.
“Se quejan de los trabajos como si eso no fuera parte del progreso”, remarcaba el taxista.
Y yo, mientras veía las máquinas hacer añicos la  antigua calzada de la 26, entre la 7 y la 8, asentaba con la cabeza los puntos de vista de este señor que encontraba un inesperado equilibrio ante las obras que marcarán el día a día de los merideños, al menos por todo el 2015.
La razón asistía a este taxista por varias circunstancias que ya hemos comentado en otras columnas. Por ejemplo: Mérida es en este momento una de las ciudades donde, pese a la crítica situación económica y de gobierno, puede mostrar varios frentes donde precisamente ese gobierno hace algo. Usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo, gustarle o no, pero deberá admitir que el Gimnasio Vertical que se levanta junto a la Plaza de Toros, los trabajos del Trolebús, las obras del Teleférico, la construcción de gran bulevar de la calle 24, el proyecto del distribuidor de la entrada norte de la ciudad, entre otras iniciativas, son, todas proyectos que se ejecutan en un país en el que muchas veces no es mucho lo que se hace.
Las energías de la crítica parece que deben dirigirse hacia otro flanco. Por ejemplo, se puede hacer presión para que las obras se hagan de la forma más rápida posible, tomando en cuenta que para nadie es grato permanecer la mitad del día en una cola mientras el carro se recalienta.
También se le puede pedir al gobierno que use de forma clara y pulcra los recursos que se le asignen, de tal manera de que no existan cuestionamientos por lo manejos de los recursos y que esa no sea una excusa para justificar el retraso de la obra.
Lo que no se puede hacer es decir que la obra no se debe ejecutar porque “me hace perder el tiempo”, o porque “el ruido de la maquinaria molesta mi siesta durante las tardes”. Eso no es pensar en el beneficio colectivo. Y si no, pregúntele a los vecinos de la cuenca del Chama, quienes ahora disfrutan de un Trolcable eficiente y que les da un sentido de respeto a la propia condición humana, convirtiendo dos horas de tedio en un autobús en 3 minutos en una cabina digna de lo que algunos llaman “el primer mundo”.

¿Todo lo dicho, entonces, quiere decir que no tenemos derecho a cuestionar lo que hace el gobierno y que debemos aplaudir como borregos todo lo que se nos presente? Ciertamente no. Pero siendo pragmáticos y con un sentido de la participación más activo y vigilante, lograremos aprovechar las pocas bondades del accionar público y convertir esa obra en algo que nos haga la vida mucho mejor.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Cara a cara con el centro



Llegó uno de los momentos en la vida del sistema de transporte masivo Trolebús, que requerirá mayor planificación y eficiencia por parte de las autoridades públicas y funcionarios de la empresa Tromerca, así como de aquellas instituciones que tienen injerencia en la vida de la ciudad: la llegada de las obras al casco central de Mérida.
Por supuesto que estos trabajos debieron haberse efectuado hace varios años atrás pero, dados los retrasos ya conocidos en las obras públicas venezolanas, es ahora cuando Mérida debe asumir el reto de tener una importante obra de infraestructura rozando la cotidianidad asfixiante del centro de la ciudad.
La buena noticia es que, al menos desde lo publicado en los medios, las instituciones responsables parecen reconocer la importancia del diálogo entre los distintos entes de gobierno, más allá de los roces políticos, muy de moda en el quehacer de la vida en el país.
Precisamente una nota de prensa de la misma empresa Tromerca habla de estos esfuerzos de ponerse de acuerdo para evitar un colapso en la movilidad, en momentos cuando se intenta conectar el sistema Trolebús con el Trolcable, interviniendo toda la avenida Don Tulio Febres Cordero.  Esa nota decía así: “Un nuevo plan de movilidad es revisado y analizado por expertos y especialistas en vialidad y transporte urbano de Trolebús Mérida, (Tromerca), Gobernación de Mérida, Alcaldía Libertador, Tránsito Terrestre y policías regional y municipal, con el propósito de facilitar el desplazamiento de merideños, ante la intervención de otros espacios de la avenida Tulio Febres Cordero para consolidar la obra del tercer tramo del Trolebús. Simón Pablo Figueroa, presidente de Tromerca, informó que dicho plan, en una de sus propuestas, plantea que conductores puedan utilizar las avenidas 3 y 4, desde la calle 35 en sentido norte, como corredores viales que faciliten la movilidad urbana”.
Por su parte el gobernador Alexis Ramírez ya estableció fechas para la entrega de estos trabajos, un tiempo que ojalá sea cumplido para evitar que el malestar inherente a una obra de este tipo, de gran impacto sobre la movilidad, genere controversias. El gobernador dijo que:  “con esta activación de obras en un primer sector de la avenida Don Tulio Febres Cordero, donde se intervendrán 2,2 kilómetros de vialidad para construir las paradas y el canal exclusivo del Trolebús, que conectará el Mercado Periférico y el casco central de la capital emeritense estimamos que las mismas estén lista para enero de 2015”.
Volviendo con las declaraciones de Simón Figueroa, presidente de la estatal Trolebús de Mérida (Tromerca),  “el nuevo tramo de 2,2 kilómetros extenderá la cobertura del sistema hasta en casco central de la capital merideña, tarea para la que se tiene previsto intervenir 1.500 metros de vialidad en el corto plazo”.

“Este será el sistema de transporte masivo superficial más moderno del país y va a beneficiar a 60 mil personas diariamente”, resaltó Figueroa.

Si analizamos estas declaraciones, tanto de la máxima autoridad de Tromerca, como la del Gobernador, tenemos que concluir que esta tramo del Trolebús debería entregarse ante de las próxima temporada de Carnavales 2015, es decir seis meses de aquí hasta allá. Medio año para cumplir con este reto parece un tiempo suficiente. Apostamos porque los entes de gobierno comprendan que estar cara a cara con el centro de Mérida implica un reto de eficiencia que, estamos seguros, sabrán estimar y sobre todo: cumplir.

domingo, 25 de mayo de 2014

Trolebús: a paso lento pero llegamos




Recuerdo que cuando se iniciaron los trabajos del trolebús, en su etapa de la avenida Andrés Bello, aún este servidor trabajaba en el diario Frontera, periódico ubicado en Ejido, y ya que yo vivo cerca del centro de Mérida, el hecho de trasladarme hasta el trabajo me daba la oportunidad de monitorear casi a diario el avance de la obra. Hablo del año 2003, hace 11 años.
Habían muchos supuestos que en aquel entonces animaban (y aún hoy justifican) una obra de la magnitud del trole.
Por ejemplo, se afirmaba, en base a datos técnicos e incluso a experiencias previas de transporte en otras ciudades, que el trolebús, en tanto sistema, mejoraría la oferta del transporte para los habitantes de la zona metropolitana, hoy habitada por casi medio millón de personas.
¿Específicamente que quería decir lo anterior, en torno a las mejoras? … Bueno, que habría más unidades, que tales autobuses serían más modernos, más cómodos, más seguros. Que bajaría la contaminación ambiental ya que las unidades no generarían gases contaminantes, no emitirían ruido debido a que esos autobuses funcionan con electricidad, lo que reduciría o incluso eliminaría cualquiera de los efectos dañinos clásicos en buses de tecnología tradicional.
Todo lo anterior se ha cumplido y quien tenga dudas sólo tendría que hablar con los usuarios frecuentes del trole.
Pero otros supuestos aún no se han cumplido, básicamente porque este sistema de transporte masivo de la ciudad de Mérida sigue su lenta, tal vez lentísima, construcción, casi rivalizando en demoras y atrasos como los que vemos en el Sistema Teleférico, otra de las grandes obras que se construyen en suelo merideño a ritmo de somnolencia.
Y es que, como hemos afirmado en otros escritos previos sobre el trolebús, para que este servicio pueda apreciarse en toda su integridad y presuntos beneficios, tiene que mostrase como sistema, esto quiere decir a partir de una serie de rutas definidas que crean un circuito alimentado de manera constante y regular, al que se unen e integran de forma armónica el resto de la dinámica de transporte y en el que la transitabilidad y movilidad de toda la ciudad está construida y definida en función de apoyar al sistema.
Por ahora, lo que vemos del trolebús es parte de una sola línea. En este caso se trata de la Línea 1, que  lleva culminada dos etapas y de la que hace unos días se anunció una nueva etapa, la que podríamos definir como la tercera y última. En el proyecto inicial la Línea 1 seguía desde el sector Paseo de La Feria hasta La Hechicera, pero en el nuevo enfoque esa parte desde el centro hasta La Hechicera se denomina Línea 2.
En fin, no hay sistema al cual calificar, hay un pedazo, una porción, una parte de ese sistema, lo cual deja al trolebús en un estado de expectación general, ya que los que critican esta propuesta de transporte se basan en los precarios beneficios generales que el trole ha traído para la zona metropolitana en materia no sólo de transporte sino también de ordenación urbana.

En lo personal no soy opositor del trolebús, sino más bien un ciudadano entusiasta de los favores prometidos por el trole. Ahora que comenzó la parte final de la línea 1, vamos a darle al trole el beneficio de la duda y dejemos que al menos esté lista la primera de sus líneas, eso sí, con la crítica amarga de que tales anuncios de finalización de la primera línea llegan 13 años después que los trabajos se iniciarán un 6 de marzo del año 2001.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Los puntos suspensivos del 2013





Esta no es una clase de lenguaje y redacción. Pero para efectos del tema que trataremos hoy debo decir que los puntos suspensivos son los signos de puntuación con mayor impacto emocional. Veamos lo  que las normas dicen sobre los estos tres puntitos  colocados de forma sucesiva.
Los puntos suspensivos se usan cuando se omite algo o se deja la oración incompleta y también para indicar duda, inseguridad, temor o sorpresa con una forma de expresarse entrecortada. En otros casos los usamos para cuando se deja sin completar una enumeración e incluso cuando queremos darle emoción a una frase como en este ejemplo: “Y en lo más interesante... se apagó la luz”.
Bien, ya sabemos algo más sobre los puntos   suspensivos. Esos tres puntos son los que necesitamos para colocarlos al final de lo que nos deja Mérida en cuanto a obras y servicios con miras al  2014.  Es decir, el 2013 no termina con un punto y final en cuanto a obras, sino que por distintas circunstancias debe recurrirse al incierto destino de los puntos suspensivos.
¿Cómo es este asunto de lo suspensivos?  Muy sencillo. Veámoslo con el tema del Teleférico. Se había dicho y redicho que esta obra tendría un 2013 con algún asomo claro de que las cosas estaban marchando bien en cuanto al tiempo de ejecución. Pero llegó el fin de año y entonces nos sorprende el anuncio de que la obra ya no se terminará a tiempo debido a condiciones adversas en la zona generadas por las bajas temperaturas, nubes y lluvia, situación que ha afectado el desarrollo de  la obra  allá en  las alturas de nuestra sierra. Suena comprensible. Pero en vez de decirnos que esta primera etapa de los    trabajos se inaugurarán, por ejemplo en febrero o marzo, recibimos la  información, en boca del propio Ministro Andrés Izarra, de que será en el último trimestre del 2014 cuando esta etapa de los trabajos se termine. Es decir, hay mal tiempo en diciembre de 2013 y, como si nada, se lanza la culminación de los trabajos para casi dentro de un año, a finales del 2014. Un mal tiempo, por lo visto, de un muy   extraño comportamiento. Pero ya de esta clase de retrasos al infinito, estamos acostumbrándonos. No quiero ser profeta, ni vidente, ni nada que se le  parezca, pero con una obra que lleva más de 5 años (desde agosto de 2008) en ejecución, y hasta con  cuatro fechas traicionadas de terminación, este 2014  que se asoma tampoco parece ser el año en el que tengamos teleférico. Puntos suspensivos para la principal atracción turística de Mérida y de buena parte del país.
Con respecto a los trabajos del Trolebús, en su conexión Mercado Periférico – Paseo de La Feria, tampoco hubo apego a los anuncios. Nisiquiera se pudo entregar la estación Los Conquistadores. No criticamos: informamos lo que pasó.
El 2013 también deja los puntos suspensivos sobre el servicio de aseo urbano. No pudimos o supimos resolver el problema de la recolección de desechos. Veremos si este 2014 le colocamos punto y aparte a los desechos en  cada esquina, las mocas, ratas y zamuros.

Por lo demás, decenas de obras que  no caben en esta lista – entre públicas y privadas-   tendrán que esperar tiempos mejores en cuanto a disponibilidad de materiales para colocar el último ladrillo. 

domingo, 21 de julio de 2013

Deudas de cemento





El Centro de Convenciones Mucumbarila es una estructura fundamental para el desarrollo de la actividad turística del estado Mérida y especialmente de su ciudad capital. Creo haber escuchado de casi todas las autoridades que han estado al frente del Ejecutivo regional hablar con vehemencia sobre el valor estratégico que tiene para Mérida contar con un edificio de las características del Centro de Convenciones.  Dicho en una frase: el Centro de Convenciones es fundamental.
Extraña por lo tanto que aún siendo reconocido como un espacio de interés colectivo, hasta ahora haya sido imposible lograr de alguna de las administraciones (pasadas y presentes) los recursos suficientes que permitan terminar esta obra.
A veces da la impresión de que nos conformamos con un Centro de Convenciones a media máquina, medio hecho. No debe ser así: Mérida se merece un Centro de Convenciones 100 por ciento operativo. No le demos más vueltas al asunto.